NO OLVIDES DARLE LA CENA A TUS HORMONAS

Se acabó el verano. Vale, no oficialmente, pero ¿quien no va notando ya como los días son más cortos y el vientecito a partir de las 8 p.m. es más fresco que unas semanas atrás?

La mayoría de los mortales ya han dejado atrás esas ricas paellas en el camping y esos refrescantes mojitos en la terraza. Ahora toca volver a la realidad, el trabajo nos espera con más faena que nunca y la rutina ya nos está haciendo ojitos para que nos vayamos acostumbrando a los meses que llegan.

“¿Gimnasio? ¿Comida saludable? ¿Qué narices era eso?”, pensará más de una al querer recuperar el ritmo después de un verano de desenfreno.

Ahora llegan las prisas y el querer compensar todos esos excesos que la etapa estival nos ha regalado… Aquí comienza el mayor error del año junto a la etapa post-polvorones.

En estos últimos días han sido varias las chicas que me han escrito preocupadas, con un tono de arrepentimiento y culpa en sus palabras, contándome lo mal que lo han hecho en verano y pidiéndome consejos sobre como volver a recuperar el tipín con el que se fueron a la playa el pasado mes.

MEEEC ¡error! En primer lugar vamos a relajarnos y a ser coherentes. ¿Te has pasado de la raya en verano? Bien, seguro que no eres la única y que tampoco es el fin del mundo. Supongo que para todo el mundo es normal liberarse un poco en verano de la tensión acumulada durante el resto del año.

Chicas, no hay culpabilidad, no hay remordimientos y no se acaba el mundo ¿capisci? Ahora bien, no pretendas arreglar el asunto con horas de cardio en las próximos semanas y cenas de lechuga aliñada con limón y sin sal… No harás más que fastidiarte el sistema hormonal y ralentizar el metabolismo.

No pretendo hacer un post sobre “cómo recuperarse de las vacaciones” porque sinceramente no creo que las vacaciones sean una patología que requiera de periodo de recuperación.

La idea es recordarte porque la comida ES IMPORTANTE Y NECESARIA SIEMPRE, incluso cuando vuelves de vacaciones. Grábatelo a fuego en la mente: un súper green detox smoothie o una ensaladita de lechuga, NO es una cena.

No se tú, pero yo llego a casa cansada/molida/reventada después de un día de trabajo/estudio/labores del hogar/gimnasio. Si te soy honesta, lo último que me apetece tomarme es un vasito de un líquido verde, sanísimo sí, pero insuficiente.

Y no creo que mi caso sea muy diferente al tuyo ni que yo sea muy diferente a las demás, pero lo que más me apetece al ducharme y ponerme el pijama es servirme un buen plato, denso nutricionalmente, con una buena porción de proteína, carbohidrato y grasa, por ejemplo:

– Pollo asado con patatas asadas y verduras variadas.

– Filete de pescado con salsa verde y unas chips de boniato.

– Tortilla de calabacín con un buen trozo de filete de ternera y una taza de arroz.

– Dorada al horno con puré de yuca y un tomate aliñado.

– Revuelto de patatas y trigueros con jamón y ensalada.

– Boniato relleno de carne picada con verduras. Receta aquí.

Cualquiera de estos ejemplos sería una buena cena para volver a recordarle a tu cuerpo después de las vacaciones lo delicioso que es comer comida real.

NECESITAS TODOS LOS MACRONUTRIENTES

Si, grasas y carbohidratos también. Después de una etapa de excesos, es muy típico pensar que no necesitamos carbos o grasas durante una temporada porque ya nos hemos atiborrado en estas últimas semanas. Como ya sabes, las grasas se encargan de que tus hormonas no funcionan bien y el carbohidrato es esencial para una correcta salud intestinal, un buen funcionamiento de tu tiroides o un correcto descanso.

Si de verdad quieres “detoxificar” tu organismo después de las vacaciones, olvídate por unas semanas de grasas hidrogenadas/trans, azúcares y harinas refinadas. Esos son los verdaderos enemigos de tu salud, perfectamente prescindibles en tu vida.

TENER HAMBRE ES SEÑAL DE SALUD

No te asustes porque tengas hambre, lo verdaderamente preocupante sería que no la tuvieses o que te saciaras con un trozo de pollo seco y dos floretas de brócoli. Los animales pierden el hambre cuando su salud se debilita, es un mecanismo de defensa, para ahorrar energía en la digestión y búsqueda de alimento.

Tener hambre es señal de vitalidad, de fuerza, de que estamos vivas y necesitamos fuel. No dejes que las modas estropeen esta señal tan valiosa, no te martirices si dos tortas de arroz no te parecen suficiente comida… Nuestro cuerpo es una máquina perfecta, diseñada para dar vida y hacerte sentir plena, ¿a alguna de vosotras le parece plenitud una triste y seca torta de arroz?

TUS HORMONAS ADORAN LA CENA

¿Por qué la cena? La cena es el momento del día que más cerca está del descanso, y seguramente donde más notemos que nuestro cuerpo necesite reponer energías, así que es el mejor momento para darle a tu organismo lo que necesita para conseguir una reparación profunda mientras dormimos.

Además, una cena saciante y consistente hará que descanses mucho mejor y consigas un sueño mucho más profundo y reconfortante. Acostarte con hambre solo hará que te acuestes irritada, molesta, y que la calidad de tu sueño sea deficiente y no te permita descansar lo suficiente, por lo que te levantarás con hambre, cansada y de bastante mal humor.

EVITA EL AZÚCAR PARA CONTROLAR LOS ANTOJOS

Y ya una vez en el sofá, con la barriga llena y el corazón contento, lo más probable es que si has estado comiendo más azúcares/harinas de la cuenta estas semanas atrás, es que tu cuerpo te mande una señal de:

¡Eeeeehhh! Dame esa mierda que me has estado dando días atrás. ¡La echo de menos!

Esto es completamente normal, el cuerpo se acostumbra rápido a lo que nos vuelve loco el paladar y enseguida activa los mecanismos necesarios para que tu no hagas más que pensar en ese paquete de galletas o ese trozo de tarta que aún queda en la nevera. ¡RELAX! Te costará unos días recordarle a tu cuerpo que ese exceso de comida basura fue puntual y que ahora requieres de comida nutritiva y otro tipo de sabores.

Lo ideal es que intentes evitar comidas excesivamente palatables altas en azúcares/harinas refinadas/grasas trans, durante al menos 2 semanas para que tu cuerpo deje de necesitarlo y evitar episodios de ansiedad por comer este tipo de alimentos. En su lugar puedes darte un capricho mucho más sano después de cenar: alguna pieza de fruta con una o dos onzas de chocolate 85% troceado por encima y alguna taza de té de un sabor que te guste. Fácil, sano y súper rico.

Espero que te haya quedado clara la idea del post: nada de restricciones en tu vuelta a la rutina. Comer comida real y nutritiva es la mejor manera de darle salud a tu cuerpo después de unas semanas de excesos. En ocasiones, el sentido común es lo que más alimenta, así que olvídate de dietas milagro y batidos detox y ¡cena bien!

 

Sed felices,

María

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