MI ETAPA MÁS ESPECIAL

Sigo viva, y hoy especialmente, con ganas de sentarme a escribir sin pensar demasiado en como expresarme ni en dar demasiadas vueltas a lo que voy a contar. Si algo he aprendido estos últimos meses ha sido a soltar, a dejar de preocuparme tanto por lo que parece y centrarme infinitamente más en lo que sencillamente es.

Como muchas sabréis, estoy embarazada, ¡más bien embarazadísima! Mi fecha de parto esta prevista para finales de diciembre y mentiría si dijera que a medida que se acerca la fecha mis nervios no florecen a un ritmo frenético.

Por suerte he llevado un embarazo buenísimo, sin vómitos, mareos, sueño extremo ni nada de lo que había leído en mil sitios antes de quedarme embarazada. Las dos primeras semanas alguna nausea suelta que enseguida desapareció y dio paso a una energía impresionante.

He podido seguir un estilo de vida activo, he podido entrenar sin problemas (tranqui, la forma en la que estoy entrenando y comiendo seguramente te lo cuente en el siguiente post), he podido hacer una mudanza en pleno primer trimestre y he podido hacer todo lo que hacía antes sin mucha pega.

La noticia del embarazo llegó en abril, unas semanas antes de mudarnos a nuestro nuevo hogar. Aún no tenía nada organizado, guardado ni pensado, y es que siendo honesta, no pensé que fuese a resultarme tan fácil. Lo único que había era una casa vacía, en obras, que en breves sería nuestro lugar, nuestro nido, y ahora también el de nuestra pequeña.

Una especie de agobio me recorría cada vez que pensaba en las cientos de cajas que me quedaban por llenar y volver a vaciar, pero inmediatamente la sensación de ilusión y felicidad que me inundaba al pensar que pronto seriamos tres me hacía olvidar todo lo demás. Además tengo la mejor familia del mundo y sabía que no me faltarían manos para todo lo que se avecinaba.

Una vez situados y acomodados, me permití descansar tanto física como mentalmente: necesitaba pararme a digerir todo lo que estaba pasando. Decidí dedicarme plenamente al embarazo, a cuidarme y a hacer de la manera más respetuosa posible lo que mi cuerpo me indicara en cada momento.

Sentía que lo único que quería era mirar hacia dentro, aprovechar esta nueva etapa para cerrar un ciclo que hacía tiempo necesitaba cerrar y abrir uno nuevo cargado de una tonelada de energía limpia y un autoconocimiento pleno que me permitiese disfrutar todo lo que estaba pasando de la manera más consciente posible.

Y no se porque, pero precisamente hoy, al levantarme, lo primero que me vino a la mente fue el blog, mi pequeño y jovencito rincón personal donde he volcado pensamientos, sensaciones y conocimientos que han ido sirviéndome para crecer y mejorar a nivel físico y a nivel personal… ¿Cómo podía haberme olvidado de él en esta nueva fase?

Con lo concienzuda que soy y todo lo que he leído y aprendido en estos meses sobre el embarazo y la maternidad siento que, ojo, lejos LEJÍSIMOS de ser una experta en la materia, puede ser de ayuda que aporte mis opiniones/miedos/incertidumbres y la forma de vivir mi nueva faceta como futura mami.

Y es que sin duda, de todas las etapas de mi vida, podría decir que, con diferencia, esta está siendo la más intensa, la más vivida, la más real y la más fascinante.

Estos últimos meses han conseguido renovarme y colmarme de unas ganas locas de afrontar esta gigantesca aventura con una sonrisa que no me cabe en la cara.

Ahora que el frío y las lluvias por fin hacen acto de presencia, no se me ocurre mejor plan que sentarme delante del ordenador con un buen bol de castañas asaditas y escribir con musiquita relajante de fondo.

Me apetece contarte mil cosas, desde los potingues naturales que usaré con “Little bollito” hasta la forma en la que he llevado la alimentación en estos meses tan importantes. Parece que este último trimestre me ha dado antojo de escribir y contar cosas. Será que estoy eufórica anímicamente y que mi energía ya va pidiéndome planes del tipo “quédate sentadita con los pies en alto que estás más guapa…”.

Aún me quedan dos meses por delante antes de que mi pequeña llegue a mi vida para cambiarla por completo, así que me parece una idea magnífica aprovecharlos, exprimir al 100% mi tiempo a solas y hacer cosas que me ayuden a relajarme para dejar de pensar 24/7 en todo lo que está por llegar.

A las que habéis sido mamis, ¿cómo vivisteis la llegada de vuestro bebé? ¿Es tan alucinante como presiento? ¡Contadme!

 

Un abrazo y feliz comienzo de semana.

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