¿COMES DE MANERA CONSCIENTE?

Es cada vez más común estar mirando la televisión o el teléfono móvil mientras comemos. La gente ya no mira su plato o a su acompañante; ya no se disfruta del olor de la comida, de sus colores. Ha dejado de sentirse el sabor de una manera consciente.

Comer se ha convertido en un acto en segundo plano. A veces, incluso en tercero. Cada vez comemos de forma más impulsiva, desaprovechando con ello la oportunidad de hacer crecer y mejorar nuestra relación con la comida y por tanto, con nosotros mismos.

Llegar a casa después de un día duro de trabajo. Ponerte cómoda. Recogerte un bonito moño. Poner una canción de jazz. Trocear unas verduras frescas recién compradas y dorarlas en la sartén junto a un buen chorro de aceite de oliva, brillante y delicioso. El repiqueteo de las verduras bailando en el aceite… Ese olor. Ese sonido.

Servir las verduras humeantes, recubiertas por el bonito brillo que les ha dejado el aceite de oliva… En el primer bocado notas lo crujiente que están. Cierras los ojos y disfrutas de la explosión de sabor que te está regalando tu plato. Respiras una vez, dos veces… Y vuelves a coger otro bocado.

Sería genial comer así, ¿verdad? No hace falta que enciendas velas o incienso para comer (aunque puedes hacerlo si quieres, obvio), simplemente tienes que tomar consciencia de lo que estás haciendo.

Poner atención cuando comes te hace renovar las bases de tu relación con la comida, te hace ser conocedora en primera persona de lo que pasa en tu cuerpo. Ser consciente del momento de alimentarte te hace capaz de callar a esa voz crítica e insaciable que hay en tu cabeza, y que a veces te juega malas pasadas.

Soy fan incondicional de vivir el presente, o al menos de intentarlo. Hago lo posible por mantener mi mente en el momento del ahora. Cuando leo, cuando entreno, cuando paseo, cuando como… Procuro entregar mis 5 sentidos en todo lo que hago porque eso me ayuda a tres cosas indispensables:

  • Percibir que estado de ánimo tengo en ese momento.
  • Escuchar mis pensamientos.
  • Conocer que actitud me está llevando a hacer lo que estoy haciendo.

El último punto es esencial cuando comemos. Reconocer el hambre real del hambre emocional es algo que solo puedes hacer siendo consciente de tu propio cuerpo y de las señales que te está mandando. Contéstate a lo siguiente:

  • ¿Cómo aparece tu hambre? ¿Puede esperar?
  • ¿Dejas de comer cuando estás saciado?
  • ¿Te sientes bien al acabar? ¿Te sientes culpable?
  • ¿Tienes antojo de algún alimento concreto?

La pérdida de consciencia y de conexión de nuestro cuerpo con nuestras emociones ha llevado a usar la comida como herramienta para llenar vacíos que no le corresponde. La comida no está diseñada para llenar huecos, más bien los agranda cuando no se usa de la manera adecuada.

Comer de manera responsable puede resumirse en elegir los alimentos que te resulten enriquecedores, no solo para nutrir tu cuerpo, también para nutrir tu alma. Por muy fantástica y bien cuadrada que esté una dieta, no será sostenible en el tiempo si no se adapta a tu vida, a tus necesidades y a tus gustos.

Uno de los problemas más extendidos es la búsqueda de la dieta perfecta para conseguir un cuerpo de escándalo. En muchas ocasiones, las dietas diseñadas se centran solo en una mejora corporal que puede estar dejándote unos abdominales de infarto, pero que no va acorde con otros aspectos de tu vida y que por tanto está dañando tu relación con algo tan básico como es la alimentación.

Las restricciones, la prohibición de alimentos o el control exhaustivo de lo que comes puede estar haciéndote flaco favor. En un mundo donde la última moda es contar macronutrientes, se está perdiendo la esencia de lo que realmente es una alimentación saludable, que te mantenga sano el cuerpo, pero que no se olvide de la mente.

Estas restricciones pueden generar un estrés en algunas personas, que a la larga, muy lejos de ser beneficioso, no hace más que alejarlas del disfrute de algo tan sencillo como comer.

Por eso creo que antes de que una persona se lance con dietas específicas para mejoras físicas donde el control de alimentos debe ser literalmente contado, hay que tener muy arraigados unos hábitos saludables y unas bases que le permitan ser completamente protagonista del conjunto que forman su comida y su persona.

Cuando tomas las riendas de la manera en que te alimentas, y escoges los alimentos que están en sintonía contigo (que no necesariamente tienen que ser los que están en sintonía con fulanita), las cosas empiezan a funcionar y a fluir.

Vivimos en un mundo de tareas, de multitasking, y de querer llegar a todo cueste lo que cueste. Comer se ha convertido en puro trámite y hay millones de personas que no ven la relación entre cómo comemos y como interviene eso en nuestra salud. Dedícate tiempo a ti, y dedícaselo a las cosas que de verdad merecen la pena.

  • Regálate cada día al menos una comida con consciencia. Aprecia los colores, los olores y las texturas de los alimentos. Puede ser el desayuno. Levántate 10 minutos antes y disfruta de comenzar el día con plena atención. Estoy segura que empezarás de mejor humor y con una actitud más positiva.
  • (Des)Conéctate. Apaga cualquier aparato eléctrico que tengas alrededor. Solo me vale una radio con buena música de fondo. Pero fuera televisión, móviles o PCs… Conecta contigo, con tu comida. Aprecia cada bocado y come con placer.
  • Cuando comas, come. No estés ingiriendo de manera ultraveloz, a la vez que piensas en el millón de cosas que tienes que hacer hoy o el puñado de informes que te quedan por terminar. Ahora estás comiendo. Luego tendrás tiempo para dedicarte a lo demás.
  • Bebe un gran vaso de agua antes de comer. Y no, no es para aflojar tu hambre. Es para ir preparando al cuerpo de lo que viene. Un colchón entre el agobio de lo que has estado haciendo y el momento de relax que se aproxima durante la siguiente media hora.
  • Haz cosas que te nutran la mente. Muchas personas buscan en la comida una forma de reconfortar su mente, pero no funciona. De hecho, solo hace que se sientan peor. Busca actividades que te hagan sentir bien, hacer ejercicio, salir a caminar, coser, tomarte un café con una amiga… Si no tienes tiempo, búscalo. Eres más importante que cualquier tarea que tengas que hacer.

5 cosas muy fáciles de llevar a cabo y que estoy segura que van a ayudarte a conseguir parar y aquietar tu mente en determinados momentos. La alimentación consciente puede ser una perfecta manera de bajar la velocidad de una vida a ritmo frenético.

Inténtalo, practícalo. Siéntate a disfrutar de tu próxima comida y pon todos tus sentidos en regalarte ese momento. Yo quedo a la espera de que me cuentes.

 

Sed felices,

María

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4 comentarios

  1. Post brillante al igual que todo lo que haces. Me encantas, tu naturalidad, tu humildad tu manera de ver las cosas y esa forma tan exquisita de transmitirlas. Gracias Maria, más gente como tú es lo que hace falta en este mundo en donde sólo vende el postureo, las apariencias y el mírame y no me toques. Brillante, bárbara!!! Un besote y esperando con ansias los siguientes post!

    1. Que alegría de comentario Patricia! De verdad un millón de gracias por cada palabra. Creo que es importante hacerle ver a la gente el mundo real… Hay demasiada ficción ahí fuera, y eso acaba haciendo daño. Un beso enorme y gracias por leerme.

  2. pues si, tienes toda la razon Maria, a veces no nos paramos a pensar ni a comer con tranquilidad, me siento totalmente identificada, vivimos en un mundo de estres q no nos despegamos del movil, tv etc y no despejamos la mente ni para disfrutar de una buena comida relajadamente.
    gracias por tus reflexiones porque hacen mucho bien y ayudan cantidad
    un beso!!

    1. Muchas gracias por comentar Cristina! A veces hay que parar un poco y hacer las cosas importantes con los cinco sentidos para vivir de verdad. Un abrazo

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