Érase una vez… La microbiota [Parte I]

La primera vez que leí que los problemas hormonales podían estar relacionados con un mal equilibrio de la microbiota me sorprendió bastante. Nunca antes me lo había insinuado ningún ginecólogo/dermatólogo de los que había visitado, así que ¿cómo iba a saberlo?

Fueron dos cosas las que me llevaron a profundizar un poquito más: mi interés por conocer de donde venía mi SOP y mi iniciación en el yoga, que me enseñó y me enseña cada día cómo nuestro estado natural es estar en perfecta armonía y que cada célula que nos compone está relacionada con el resto de nuestro cuerpo.

Cuando empecé a ser más consciente de ello me negué a aceptar que mis síntomas fuesen aislados; quería saber de donde venían y que podía hacer yo misma por sentirme mejor y hacer que los síntomas fuesen lo más llevadero posible sin necesidad de depender de anticonceptivos hormonales.

De primeras me planteé abrir Youtube para ponerme el capítulo de “Érase una vez” dedicado a los intestinos… Con dibujos y viñetas seguro que todo era más fácil de captar. Luego decidí hacerme con algún libro que me aclarara mejor el funcionamiento de nuestro sistema digestivo.

¿CONOCES TU INTESTINO?

Yo no lo conocía. Definitivamente. Mi intestino era una parte de mí que jamás me había hecho plantearme nada. Siempre he comido sano, equilibrado, pero sinceramente no me había parado a pensar en si mi intestino estaba funcionando bien o no.

Cuando comencé a leer sobre la importancia de una microbiota sana, caí en la cuenta de muchos de los errores que había estado cometiendo todos estos años atrás ¿cómo no me había dado cuenta antes? Hay veces que por muy sano que comamos, podemos no estar escuchando las señales que el cuerpo nos manda para decirnos que hay algo que no le está sentando bien. Era mi caso.

Pero ¿qué es la microbiota?

El intestino es la mayor superficie de contacto entre el interior y el exterior de nuestro organismo. Cien mil millones de millones de microorganismos de diversos tipos colonizan la superficie de la mucosa intestinal, alcanzando un peso aproximado de ¡2 kilos! Es importante tener en cuenta que hay 10 veces más microorganismos en nuestro sistema digestivo, que células en toooodo el cuerpo, así que tiene lógica pensar que sea el intestino el origen de muchas patologías.

Es un campo en el que queda mucho por investigar y del que tenemos mucho que aprender aún, es por eso que la composición de nuestra microbiota sigue sin estar clasificada en su totalidad debido a la diversidad que presenta:

–  Lactobacillus, Bacteroides y Bifidobacterium: Comforman la microbiota protectora y crean una capa que cubre la pared del intestino actuando a modo de barrera. Puede constituir de un 60 a un 90% de nuestra microbiota intestinal.

– Escherichia coli y Enterococcus faecalis: Constituyen del 10 al 30% de la microbiota y son de vital importancia para una buena inmunidad.

–  Faecalibacterium prausnitzii y Akkermansia muciniphila: Constituyen del 5 al 10% y las responsables de la calidad del mucus, capa sobre la que se asientan los microorganismos. Son esenciales también para la correcta metabolización de los azúcares y la modulación de la respuesta inflamatoria de la pared intestinal.

– Bacterias Proteolíticas: Constituyen menos de un 0,001% del total. Juegan un papel importante en la digestión de las proteínas pero pueden llegar a actuar como organismos patógenos si el resto de la microbiota se encuentra dañada.

Estas bacterias serán las encargadas de la digestión de fibras o residuos no digeribles que pasarán a ser los alimentos de la mucosa. También facilitan la absorción de minerales, esencial para un correcto funcionamiento hormonal, favorecen la integridad de la mucosa intestinal, estimulan el tránsito, etc. Además el intestino es el tejido con mayor concentración de microorganismos inmunitarios, encargados de protegernos de gérmenes patógenos externos.

Cuando existe una alteración de la microbiota se denomina disbiosis. Esta alteración, ya sea cualitativa o cuantitativa es capaz de repercutir no solo a nivel digestivo sino en forma de disfunciones hormonales, metabólicas, inmunológicas… Nuestra salud global puede verse afectada por un mal funcionamiento de las bacterias de nuestro intestino.

FACTORES QUE INFLUYEN EN EL BUEN FUNCIONAMIENTO INTESTINAL

1. TIPO DE ALIMENTACIÓN

La dieta condicionará el predominio de los diferentes tipos de bacterias que compondrán tu microbiota. Todo aquello que comas determinará tu salud intestinal. Y es maravilloso una vez que lo entiendes, porque comienzas a comprender el porque de una dieta basada en comida real. Las dietas basadas en azúcares y harinas refinadas representan el mayor peligro para tu microbiota. Tus bacterias no comen con la comida ultraprocesada, de hecho este tipo de alimentación (por llamarlo de algún modo) provoca un efecto inflamatorio de las paredes intestinales que da lugar a la mala absorción de los nutrientes esenciales para el correcto funcionamiento de tu organismo, pudiendo causar incluso síndrome de intestino permeable (parte II del post). La falta de fibra presente en frutas y verduras también es causante de una mala salud de la microbiota, ya que junto al almidón resistente, confoman uno de los mayores grupos alimenticios para nuestras bacterias.

NOTA: Te recuerdo que pesar el brócoli/espárragos es una moda absurda y sin sentido.

Aparte de esto, hay que tener mucho cuidado con el uso de edulcorantes artificiales, ya que incluso en pequeñas dosis son capaces de modificar el estado de la flora intestinal favoreciendo la obesidad, la diabetes o el síndrome metabólico. Además si sufres de intestino permeable, irritaciones intestinales o Crohn, te desaconsejo completamente su uso.

Otras sustancias tóxicas como el alcohol o el tabaco también perjudican seriamente tu salud intestinal.

2. ENTORNO

El entorno en el que te mueves es otro factor importante a tener en cuenta. Vivimos en una sociedad con exceso de higiene, rodeados de bactericidas o desinfectantes, en casas estériles y alejados de la naturaleza. Desde que nacemos, vivimos en una burbuja desinfectada, con biberones completamente esterilizados, sin contacto con bacterias que nos ayuden a desarrollarnos como ser humanos… No nos dejan ensuciarnos ni meternos en el barro.

A cambio tenemos una sociedad obsesionada con el uso de cremas, champús, geles de baño, desodorantes y perfumes, cargados de sustancias químicas tóxicas, que actúan a modo de disruptores endocrinos y que son capaces de desbarajustarnos las hormonas, las bacterias y hasta la personalidad si me apuras.

Tampoco ayuda vivir en un entorno agresivo con tu paz interior. Todos vamos como zombies, mirando la pantalla de nuestro smartphone, sin mirarnos a la cara, corriendo, con prisas y agobios por llegar a la oficina y hacer lo que tengamos pendiente para ese dia. Comienza por decirle adiós al estrés si quieres llegar a viejo con una salud aceptable…

3. PRESENCIA DE INFECCIONES

Los parásitos intestinales, la candidiasis, la Helicobater Pylori o el sobrecrecimiento bacteriano del intestino son las más comunes. Existen bacterias que habitan en nuestro intestino de manera natural, pero que pueden crecer en exceso si existe algún tipo de desajuste. Serán necesarios diferentes análisis médicos para determinar la presencia de posibles infecciones que puedan estar jugándole una mala pasada a tu intestino.

4. ABUSO DE FÁRMACOS

Antibióticos, antiinflamatorios, anticonceptivas (si, otro maravilloso efecto secundario de la píldora mágica)… Con o sin receta, el uso de estos medicamentos suele traer consecuencias para nuestros intestinos. ¿El problema? Suelen ser los medicamentos recetados cuando existen patologías derivadas de un mal funcionamiento del sistema digestivo. Es la historia del pez que se muerde la cola y de la que es muy complicado salir sin la información adecuada.

El uso de antibióticos ha sido uno de los mejores descubrimientos en la medicina moderna. El problema ha venido con el abuso que se hace de este tipo de medicamentos, Los antibióticos arrasan con las bacterias que te están fastidiando, pero también arrasan con las que te protegen. Su uso no justificado causa más problemas que beneficios en la mucosa/flora intestinal y siempre SIEMPRE debería ir acompañado de un buen probiótico.

5. LA FORMA EN LA QUE NACES

Y no menos importante por estar en 5º lugar, la forma en la que naces determina en buena parte las bacterias que van a conformar la familia de bacterias que van a acompañarte durante tu vida.

Cuando naces por cesárea se pierde una buena cantidad de cepas presentes en la vagina de la madre. El parto vaginal favorece la transmisión de la flora vaginal e intestinal materna por el contacto de las secreciones vaginales aportartándole al bebé su primera protección frente al mundo externo. Evidentemente esto dependerá de la calidad de la flora materna, cuanto mejor sea esta, mejor será el aporte al bebé. 

Además de la forma en la que naces, es clave la forma en la que te alimentas durante tu primera etapa. La lactancia materna favorece la transmisión de bacterias que estimula la creación del sistema inmune del bebé. Nunca será lo mismo la leche materna, el contacto piel con piel y la conexión que se crea en la succión que las nefastas leches de fórmula creadas con ingredientes que se alejan mucho de lo que microbiota de un bebé necesita. 

Hasta aquí la primera parte del post “Érase una vez, la microbiota”, he intentando resumir lo máximo para que no te aburras demasiado, pero es un tema complejo y realmente útil. Puedes compartirlo en facebook o twitter si te ha parecido interesante o crees que puede servirle a alguien.

Sed felices,

María

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3 comentarios

  1. Muy interesante María! Me ha gustado mucho la forma en la que has resumido todo porque se hace super ameno. Deseando leer la segunda parte!

    1. Gracias por tu comentario Inma, me alegra un montón que te guste! En la segunda parte hablaré más en detalle sobre el síndrome de intestino permeable. Un besote morena

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