M(ANT)ENTE POSITIVA

Una de las cosas que me propuse cuando acabé la carrera fue ser más positiva. O más bien, serlo, a secas. Tampoco me he considerado nunca una persona negativa en exceso, de esas que solo se regocijan en lo malo y que no ven más allá de la peor opción, simplemente he tendido a la autodestrucción en determinados momentos.

Realmente la mayoría de nosotros tenemos esa fatídica tendencia a pensar que lo que queremos conseguir no va a llegar nunca, o que si llega, durará poco, y que si dura poco, entonces no estaré contenta, y si no estoy contenta lloro, y si lloro… ¡ay madre si lloro…! Y entramos en un bucle que nos lleva al colapso y que nos aleja completamente del objetivo, sea cual sea.

Cuando decidí ponerme manos a la obra, me hice con una montaña de libros de autoayuda con mil y un trucos para que mis despertares estuvieran rodeados de arcoíris y unicornios y los problemas se esfumaran con un simple pensamiento positivo al levantarte.

Leer textos de motivación siempre me ha gustado. A medida que avanzaba en la lectura podía verse en mi cabeza una barrita rosa que se iba cargando de buena energía. El problema venía cuando cerraba el libro y me topaba con “un problema”… Mi mente obsesiva ya empezaba a darle más vueltas de las necesarias y el disco rayado ya estaba en marcha, no había vuelta atrás.

María, para.

Leer libros para una mente positiva, está genial (en general leer, lo que sea, siempre es buena idea), pero espabílate y empieza a practicar en la vida real todo lo que dice la teoría, ¿de eso se trata, no?

Me costó unos meses y unos cuantos “María, para” darme cuenta que solo yo podía decidir como me hablaba mi mente. Y no, no fue tan difícil.

Todos tenemos problemas, acéptalo. Absolutamente todos, sin excepción. Todos tenemos batallas que ganar y batallas perdidas que olvidar. ¿Cómo quieres afrontarlas? Puedes fustigarte una y otra vez por ese trabajo que no te han dado, por esos kilos que no pierdes o por ese divorcio que no te esperabas. Pero también puedes aceptarlo y ocuparte de buscar solución. Solo nosotros somos los responsables de nuestra felicidad, lo único que necesitamos es actitud.

Vive hoy, que mañana ya vendrá. Vivimos constantemente preocupados. Nuestra mente es increíblemente capaz de inventar historias sobre que pasará si hacemos X cosa. Muchos problemas de nuestra vida, NO EXISTEN, solo estamos pre ocupándonos por algo que aún no ha llegado. No digo que te pongas una venda en los ojos y entierres la cabeza ante los problemas, más bien te aconsejo que analices con perspectiva lo que está ocurriendo y te ocupes de ello cuando llegue el momento, no antes.

Aléjate de lo que te absorbe energía. Tu jefe, un conocido que no hace más que quejarse de todo o incluso tú misma. A veces son nuestros pensamientos los que más daño pueden causar y los que nos hacen perder el control. No somos conscientes de la relación que existe entre lo que pensamos y lo que nos sucede. Yo utilizo la técnica del chubasquero. Me visualizo con un gran chubasquero amarillo (a lo Capitán Pescanova) y convierto cada palabra negativa en una gota que cae sobre mi cuerpo y resbala hacia el suelo. Si ponéis atención a la imagen, os aseguro que funciona.

Háblate en positivo. Comprométete a hacerlo, cueste lo que cueste. Hazlo como lo harías a un familiar o una amiga cercana. Todo cambia cuando empiezas a ser amable contigo misma. Piensa en las causas que existen para que te repitas una y otra vez lo inútil que eres y lo mal que te va todo, ¿de verdad te sirve de algo decirte todo eso? Prueba a cambiar las palabras de desánimo por palabras generosas. Créeme, todo cambia.

Medita. Mi parte favorita, mi momento del día, mi reencuentro. No hace falta que montes un tenderete del copón en medio del salón y te sientes con las piernas cruzadas al ritmo de un gran ooommmmmmmmm. Simplemente ponte cómoda, cierra los ojos y conecta con tu respiración. Siente cada inhalación y cada exhalación. Siente el aire entrando y haz el recorrido mental desde las fosas nasales hasta los pulmones, desde los pulmones hasta las fosas nasales, una y otra vez. A mi me gusta poner incienso y velas. Me ayuda a llegar a un estado de relajación mucho más profundo.

Fácil, ¿verdad? Creo realmente que el gran fallo es no ser conscientes de la responsabilidad que tenemos ante nuestra propia felicidad. Es mucho más fácil echar la culpa a nuestras circunstancias y pensar que seremos felices cuando acabemos los estudios, o cuando encontremos trabajo, o cuando tengamos un físico de portada de revista. Vamos a tomar las riendas de una vez, con las circunstancias que tengamos, las que sean, vamos a cambiar la actitud y vamos a sonreír un poco más, al fin y al cabo, estamos de paso y no nos queda más que exprimir al máximo cada día.

Gracias por leerme.

 

Sed felices,

María.

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8 comentarios

  1. Simplemente, bravo. Me siento suuuupermegaidentificada contigo!! Un aplauso x todos los que hemos decidido dar un paso adelante xa crearnos una vida mejor #siquierespuedes #cuestiondeactitud

    1. Gracias por comentar bonita! La verdad que si, que a veces hay que dar un paso firme para mantener un mente sana y alejada de las malas vibraciones. Un besote

  2. Hola Maria. Te sigo desde hace unos meses, y leerte me ha hecho replantearme algunos aspectos de mi vida. ¿Podrías recomendarme algún libro de “auto-ayuda”/motivación/positivismo? Muchas gracias. Un beso fuerte! C.

    1. Yo en su tiempo me leí muchísimos y es cierto que ayudan, sobre todo a abrir la mente y a esforzarte a cambiar. Algunos de los que más me aportaron son: “Tus zonas erróneas” de Wayne dyer, “Emociones tóxicas” y “Gente tóxica” de Bernardo Stamateas, “El monje que vendió su ferrari” de Robin Sharma y “Una mochila para el universo” de Elsa Punset. Ya me contarás si te haces con alguno, un abrazo.

  3. Hola María. Ya te he escrito y comentado algunas veces y siento si soy pesada pero es que me fascina como eres y, sobre todo, porque veo que tenemos muchisimas cosas en comun. Yo también tengo ovario poliquístico y defiendo tu manera de llevar la alimentación. Pero, además yo tambien me paré a dejar de quejarme de la vida hace un par de años y empezar a darle ese cambio positivo. Seguí exactamente lo que cuentas, leer libros de autoayuda y empezar a “hacer deberes”, leer solo no genera hábitos ni estilos de vida positivos. Espero seguir leyendo cosas con las que me identifique y seguir aprendiendo de ti. Un abrazo bonita. No me cambies!!

    1. Hola María! Tu comentario ha sido un chute de energía para el día de hoy. Está claro que el primer paso hacia el cambio es la actitud que ponemos en ello. Gracias por tu comentario 🙂

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