¡COMER SANO NO ES CARO!

Si me dieran un euro cada vez que alguien me dice que comer sano es caro, ahora seguramente estaría escribiendo esta entrada desde un chalet de tres plantas con vistas al mar.

Sinceramente no entiendo esta visión colectiva de que comer comida real sea más caro que comer procesados, básicamente, porque no es verdad. Más bien me suena a excusa barata para seguir tirando de productos en lugar de alimentos.

Es cierto que he eliminado de mi vida el pan, las pastas, los cereales de caja, las galletas y los aceites refinados y he limitado el consumo de legumbres/lácteos para dar prioridad a pescados y carnes, fruta fresca, frutos secos, grasas de calidad, tubérculos y por supuesto cantidades ingentes de todo tipo de vegetales.

No es nuevo que estoy totalmente en contra de consumir con asiduidad determinados alimentos procesados (de los ultraprocesados ya, mejor ni hablar…), y que no creo en una salud plena que se aleje de los alimentos que nos han acompañado durante nuestra evolución como especie. Hablo más sobre ello aquí.

Quiero decir con esto, que no hay que volverse loco comprando absolutamente todo ecológico, o solo carne de pasto y pescado salvaje. Evidentemente, la calidad importa mucho, pero la adherencia a una dieta basada en alimentos reales es una herramienta mucho más potente que comerte un trozo de salmón salvaje una vez a la semana.

También es importante hacer comparaciones lógicas y no caer en sandeces del tipo: “Es que comerme un croissant con mermelada me sale más a cuenta que desayunar jamón”. Obviamente el precio no será el mismo, pero los ingredientes tampoco, ni la densidad nutricional, ni los beneficios para la salud, ni el disfrute culinario, ni otras tantas cosas…

Mucho más interesante comparar alimentos del mismo precio, para darnos cuenta de que como todo en la vida, la elección es exclusivamente nuestra y que aquí no vale echar balones fuera.

Claramente, el dinero NO puede ser una excusa para no llevar una alimentación saludable. Todo es cuestión de decisiones y prioridades. Creo fervientemente que una alimentación correcta es una manera inigualable para ahorrar en medicamentos. Y por supuesto no tolero que alguien que fuma o se emborracha una vez en semana me diga que comer sano es caro… Lo siento, pero no.

Aquí te dejo 7 de mis reglas básicas para que comer comida de verdad no suponga un sacrificio económico. Todo es echarle ganas y tener claro el objetivo, así que… ¡Apunta!

     Compra en el mercado

Sin duda, esta es la regla que no me salto por nada del mundo. Adoro comprar en el mercado de abastos. La variedad, el olor a materia prima, los colores, la posibilidad de escoger lo que más te guste entre tantísimo material… Incluso la gente y la socialización que supone ir al mercado a comprar, no se puede equiparar a la limitación que ofrece un supermercado normal y corriente. Siempre hay puestos que ofrecen verduras de cosecha propia, carnes de crianza personal o incluso pescados salvajes de anzuelo a un precio de risa. La idea es buscar y hacerse con unos puestos fijos para que nos conozcan y nos ofrezcan buena materia. Además, es la mejor manera de saber que alimentos están de temporada y comprarlos al mejor precio.

     Compra lo que vayas a consumir

Algo que todos deberíamos poner en práctica para jamás tirar comida. Casi un tercio de la fruta que se compra, acaba en la basura y eso no se puede permitir. Ir a comprar con hambre o “demasiado receptivos” puede hacernos comprar más comida de la cuenta. Si te ocurre esto, antes de tirar fruta muy madura o verdura algo pocha, ¡congélala! Pueden servirte para hacer batidos o cremas de verduras y no desperdicias ni un euro.

     Consume más vegetales

Otra de mis reglas favoritas. No hay nada más barato que la verdura, sobre todo si es de temporada. Que la mayor parte de lo que comes en tu día a día sean verduras, aparte de mejorar tu salud y calidad de vida, te ayudará a ahorrar una buena cantidad a final de mes.

     Piérdele el miedo a los huevos

Tranquila… Puedes comer más de 3 huevos a la semana sin que tu colesterol se resienta, te lo prometo. Por suerte hay muchísimos estudios recientes que demuestran el tan dañino mito de los 3 huevos semanales. Aquí si es cierto que te recomiendo encarecidamente comprar huevos ecológicos. Los huevos código 3 de gallinas enjauladas están ya prohibiéndose en algunos países debido a la calidad de vida que ofrecen a los animales, además de tener un nefasto balance nutricional. Gastar un poco más dinero en alimentos que aseguren un trato correcto a los animales es generosidad, y la generosidad es otra muy buena manera de mantenerte sana.

     Haz guisos y caldos

Ya sabes lo fan que soy de los guisos a fuego lento y sin prisas. Sus ventajas son millones, una de ellas es que te permiten dejar la olla puesta, ahorrar tiempo y tener comida preparada para unos cuantos días. Un puñado de verduras, patatas y carne puede salirte por unos 10 € y te aseguro que un guiso de ese precio, puede dar para mucho.

Los caldos son otra manera brillante de ahorrar. En la pescadería te dan las espinas y cabezas si las pides para hacer caldo de pescado (cómo hacer sopa de pescado, aquí), los huesos también suelen regalarlos si tenéis carnicería de confianza (cómo hacer caldo de huesos, aquí) y los caldos de verduras podéis hacerlos con cualquier vegetal que se os ocurra. Lo mejor es que van a servirte luego de base para un millón de platos como arroces, guisos, cremas de verduras, papillas para niños…

     Compra pescados y cortes económicos

En carnes y pescados puedes gastarte todo lo que quieras y más, eso está claro. Pero también puedes alternar con cortes más baratos y especies más económicas. En el caso de las carnes, puedes optar por cortes como el ragout para guisar o piezas de casquería, y en el caso de pescados comprar especies pequeñas como los boquerones, sardinas, caballas o acedías entre otros.

     Organízate, cocina y congela

Por supuesto, la organización es la clave para lograr un objetivo, sea cual sea. Si planeas con antelación tu semana y los platos que vas a incluir en ella, seguramente te cunda muchísimo más la compra. Lo ideal es que dediques un día del fin de semana a dividir la carne/pescado en porciones, a cortar verduras y dejarlas listas para su consumo y a guisar varias cosas para dejarlas divididas y congeladas para el resto de la semana o el mes.

Hay mil formas de lograr un objetivo y solo una de no lograrlo: poner excusas. Así que si aún no has empezado a comer sano “por lo caro que es”, te animo a que pongas en práctica estos sencillos trucos y luego me cuentes. ¿Qué trucos tienes tú?

 

Sed felices,

María

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2 comentarios

  1. Me parece super interesante esa comparacion de precios!!!!!!!!! Es buenisimo! Reconozco que a veces si uso esa frase auqnue no como excusa por supuesto, sino al ver como llenar el carro de cosas frescas y ricas y buenas y normales sale por 50€ cuando llenarlas de precocinados cuesta 20 o 30. Pero pago con gusto esta clarisimo!

    1. Hola Inma! Está claro que comprar calidad siempre va a salir menos económico y ahí entran las prioridades de cada persona, pero siempre siempre hay opciones para alimentarse de manera correcta, lo importante es querer. Feliz día preciosa y gracias una vez más por leerme.

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