AYUDANDO A MIS HORMONAS: ZINC + MAGNESIO

Muchas ya sabréis, incluso algunas habréis vivido en persona, lo que cuesta a veces tener las hormonas en orden y relajadas. Comer correctamente, hacer ejercicio, dormir bien, evitar ciertos alimentos, no ser asiduas a consumir comida que haya estado en contacto con plástico mucho tiempo, no comer alimentos enlatados a menudo… Y un largo etcétera que te hacen pensar que tu sistema hormonal está escrito en un idioma que nadie ha descifrado aún.

Algunas queremos incluso sacar a esas malditas hormonas de lo más profundo de nuestro ser para tener unas palabritas con ellas, sobre todo si existen ciertas anomalías tipo síndrome de ovario poliquístico, como es mi caso, que se encargan de tocar las narices y de tener efectos que pueden hacerse realmente duros de llevar.

Lo más obvio y evidente de todo, es que para tener unas hormonas que vayan de la mano y saltando al ritmo de la canción de Heidi, es absolutamente necesario llevar una alimentación correcta (que variará mucho en función de la gravedad del asunto de cada una) y tener un sueño reparador cada noche que no baje de las 7-8 horas. A partir de ahí, hay mil cosas que podemos hacer por mejorar nuestro ambiente hormonal, pero esas dos cosas son la base no-negociable.

Cuando me armé de valor para dejar las anticonceptivas orales, estaba realmente muerta de miedo. Yo las tomé por recomendación médica, obviamente, como tratamiento del ovario poliquístico y sus síntomas, en mi caso, problemas de piel. Es un tema al que quiero dedicarle un post concreto, porque puede hacerse largo.

Tras estudiar mucho, leer mucho y empaparme bien de cómo era el funcionamiento de mi sistema hormonal y de mi cuerpo, me di cuenta que esas pastillas estaban cargándose el equilibrio que estaba buscando en otros sitios. Ya hacía deporte, ya comía de manera impecable y mi sueño era inmejorable… Pero estaba chutándome una cantidad de hormonas sintéticas que más que arreglar el problema, estaba ocultándolo debajo de la alfombra.

El miedo a dejarlas (de las chicas que tomamos anticonceptivas orales por desbarajustes hormonales y no como método anticonceptivo como tal), es volver a recaer en lo que nos hizo tomarlas. Yo me volví loca buscando información sobre como mitigar los rebotes y efectos que tendría mi cuerpo al volver a trabajar por si mismo. Un par de meses antes de tomarme el último blíster cogí papel y lápiz y fui anotando todo lo que iba leyendo al respecto y que podría ayudarme a regular mi cuerpo de la manera más natural posible.

Y aquí es donde entran el magnesio y el zinc. Leí maravillas sobre estos dos minerales (por desgracia escasos en un alto porcentaje de población debido a la basura de alimentación que se lleva en muchos casos) y como podían ayudar entre otras muchas, a una mejora del ambiente hormonal femenino.

    – Zinc: El zinc es un mineral imprescindible para el correcto funcionamiento de multitud de reacciones químicas en el cuerpo y que está involucrado en distintos procesos metabólicos. Es capaz de reforzar el sistema inmunitario en épocas en las que nos sentimos más cansados, de mantener un correcto funcionamiento de las hormonas tiroideas y es esencial para que nuestros órganos reproductivos se mantengan correctamente

En las mujeres en edad fértil y sobre todo en etapas de embarazo es un elemento a tener muy en cuenta para el crecimiento fetal. En el caso de los hombres también es necesario mantener los niveles de zinc en un estado adecuado para un balance correcto de la testosterona.

En niños, la deficiencia de este mineral podría estar asociada a problemas de atención o de aprendizaje y está completamente relacionado con las funciones cognitivas.

La cantidad diaria recomendada en adultos suele rondar los 10 mg, aunque es un dato que puede variar en función de las características de cada persona y del fin concreto con el que se tome. Si como yo, quieres controlar los efectos post-píldora, como pueden ser acné o caída excesiva del pelo, te recomiendo que tomes unos 25-30 mg al día.

Alimentos ricos en zinc: Carnes, órganos, huevos y marisco.

    – Magnesio: El magnesio se halla prácticamente en todos los tejidos del cuerpo humano. Tiene funciones tan básicas como son estabilizar las cadenas de ADN y permitir una adecuada regeneración celular o intervenir en la producción de ATP. Es por eso que es uno de los minerales más importantes para mantener altos los niveles de energía.

Además es un maravilloso remedio contra el estrés, ya que es un tranquilizante natural que relaja el sistema nervioso y ayuda a controlar el cortisol (esto nos viene genial a más de una, ¿verdad?). Seguramente también habrás escuchado que es un remedio fantástico para relajar la musculatura y disminuir los casos de lesiones y contracturas musculares. Es sin duda un mineral diseñado para hacernos dormir como un bebé, lo que va a conllevar a un mejor descanso, una mejor regeneración celular y una correcta producción de hormonas mientras duermes. ¡El sueño y su grandísima importancia!

Junto al cromo, es uno de los minerales más recomendados para el control de la insulina y por ende, mantener un correcto equilibrio del azúcar en sangre. Esto es esencial en chicas con SOP, donde una de nuestras características es la tan temida resistencia a la insulina.

Ayuda también a disminuir dolores menstruales y a calmar los síntomas del SPM, más fuertes en unas chicas que en otras, pero en la mayoría de os casos, un auténtico fastidio. También alivia el estreñimiento, reduce las malas digestiones y mantiene el balance del pH corporal.

La cantidad diaria recomendada ronda los 400 mg por día en adultos. Actualmente se baraja que pueda ser poca cantidad, así que dependiendo de la persona y sus características habrá que incrementar la toma de magnesio. En mi caso, suplemento con 500 mg/día.

Alimentos ricos en magnesio: Cacao puro, nueces de Brasil, almendras, verduras de hojas verdes, semillas de calabaza y girasol, aguacates…

Y como este post podría ser eterno (ya sabes lo que me enrollo), aquí dejo mi resumen sobre dos de los suplementos que más me están ayudando a recuperar un equilibrio que llevaba mucho tiempo buscando

No soy fan de tomar suplementación sin ton ni son ni de gastar dinerales ingentes en suplementos que no hagan nada por mi bienestar interior. Así que cuando recomiende algo, primero será porque lo he probado por mi misma y segundo porque habré notado mejoras en mi estado de salud.

En próximos posts iré hablando sobre otros hábitos e incorporaciones que también están contribuyendo a que mis hormonas vuelvan a ir de la mano y saltando al ritmo de ya sabes qué. Gracias una vez más por leerme.

 

Sed felices,

María

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