CHUCRUT CASERO Y SUS BENEFICIOS SOBRE TU SALUD

No hay nada que me guste más que meterme en la cocina, coger mi libreta de “cosas pendientes para cocinar a mi manera” y experimentar formas de cocinar los alimentos que nunca antes había probado. Hoy te traigo chucrut casero: una opción fabulosa para mantener sano tu intestino.

El chucrut es una comida típica alemana (sauerkraut o col agria) que se emplea en la mayoría de los casos para acompañar platos principales. Básicamente se trata de col fermentada mediante un proceso acidoláctico a través de una salmuera de agua y sal.

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¡COMER SANO NO ES CARO!

Si me dieran un euro cada vez que alguien me dice que comer sano es caro, ahora seguramente estaría escribiendo esta entrada desde un chalet de tres plantas con vistas al mar.

Sinceramente no entiendo esta visión colectiva de que comer comida real sea más caro que comer procesados, básicamente, porque no es verdad. Más bien me suena a excusa barata para seguir tirando de productos en lugar de alimentos.

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CALDO DE HUESOS RESUCITADOR

¿Qué es lo primero que os ofrecen cuando os encontráis mal? Caldo caliente. Es automático, cuando dices que crees que estás incubando algo o que tienes un dolor de barriga curioso, lo primero que nuestros familiares cercanos nos preparan es un tazón de un buen caldo reconfortante.

Ya nuestras (bis)abuelas sabían lo que se hacían cuando cogían los huesos y los aprovechaban para ponerlos a hervir en una buena olla al fuego durante horas y horas, hasta que toda la casa desprendía un olor sublime.

El caldo ha sido durante siglos el alimento por excelencia en la mayoría de las familias ¿por qué? Fácil. Su elaboración no tenía ningún misterio y era lo más barato en épocas de escasez. A nosotras nos han tocado los años de bonanza y nos estamos perdiendo un sin fin de buenas costumbres.

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LA DIETA EVOLUTIVA

Una de las cosas que más me cuesta desde hace tiempo es explicar “por qué como cómo como”.

Hay gente que adora hacer preguntas incómodas en cuanto se da cuenta que llevas una manera de alimentarte diferente al resto de los humanos que conoce. Y lo que es peor, se escandaliza cuando dices que no comes pan/pasta o que has decidido no tomar lácteos.

Enseguida empieza la retahíla de frases como:

  • ¡Uy! A mi el pan del desayuno que no me lo quiten.
  • ¡Pero si las grasas son malísimas!
  • Pues no sabes lo que te pierdes… Con lo corta que es la vida.
  • Niña, hay que comer de todo, anda cómete un trozo.
  • ¿Te pongo pastel? ¡Si por un pedazo no pasa nada!
  • Estos jóvenes de hoy en día, están obsesionados con el físico.

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