PAN SIN GLUTEN FERMENTADO DE SORGO Y KÉFIR

Pan. Pocas palabras cortas dicen tanto como la palabra pan. No me digas que no. Estoy segura que a ti también te encanta el olor a pan recién hecho y la sensación de comerte una tostada caliente y crujiente bien untadita en mantequilla derretida… Mmmm…

Cuando dejé el gluten, hace ya algunos años, caí en el error de pasarme al pan sin gluten que vendían en la sección de dietética de los supermercados. La gracia duró poco. Pronto me dí cuenta que esos panes llenos de químicos y sustancias ilegibles no eran el sustituto al pan que había estado comiendo desde que tenía uso de razón.

A decir verdad, creo que el pan es la mayor droga del siglo XXI, diría que incluso por encima del azúcar. Puedes convencer a alguien para que deje el azúcar del café, pero cuando te metes a explicarles qué el pan es igual de dañino, la conversación se torna imposible y tus intentos de justificar el por qué ya no merecen la pena. La gente no está dispuesta a dejar el pan. Es sencillo, y respetable, claro está.

Hay una pregunta que se repite en mi entorno casi a diario: ¿por qué otra cosa puedo sustituir el pan?

El pan no se sustituye, simplemente se modera o elimina su consumo. Fin.

Nosotros en casa hace años desterramos el pan con gluten, ya sea blanco o integral, realmente son igual de poco nutritivos e igual de antinutritivos. Tomamos panes caseros, ecológicos y sin gluten de forma eventual, siempre intentando que las harinas se fermenten previamente, para que así, sienten mucho mejor al estómago y el sabor fuerte y característicos de los cereales sin gluten se suavice.

Yo era la persona más panera del mundo, no concebía un desayuno sin pan. Ahora miro atrás y me río. Todo es cuestión de hábitos, de ser conscientes de lo que estamos comiendo y de centrarnos en aquellos alimentos altamente nutritivos. Qué el pan no desplace jamás a los alimentos verdaderamente importantes, esa es la clave.

Este pan está inspirado en una de las maravillosas recetas de Edurne, aquí os dejo su blog. Yo hice mis propias modificaciones, cambié algunos ingredientes, añadí otros y el resultado es ESPECTACULAR. Es el pan más logrado hasta el momento y estoy muy muy contenta con el resultado. Cuando salimos a comer fuera suelo llevar alguna rebanada para Luna, ella tampoco come gluten y le encanta comerlo tostadito con aceite o manteca de avellanas. 

Realmente te animo a que lo pruebes si estás en proceso de eliminar el gluten de tu dieta y quieres seguir disfrutando de un pan de sabor suave que quede dorado y crujiente al tostarlo. No te vas a arrepentir, te doy mi palabra.

Pd. Antes de pasar a la receta te dejo algunas páginas donde suelo comprar las harinas que uso:

Naturitas

Planeta huerto

Nutritienda

Amazon

Pan sin gluten fermentado de sorgo y kéfir
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Ingredientes
  1. - 200 gr de harina de sorgo
  2. - 125 gr de harina de trigo sarraceno
  3. - 150 gr de almidón de yuca
  4. - 50 gr de almidón de patata
  5. - 125 gr de kéfir
  6. - 250 ml de agua
  7. - 30 ml de aceite de oliva virgen extra
  8. - 15 ml de vinagre de manzana
  9. - 2 huevos
  10. - 1 sobre de levadura de panadería
  11. - 10 gr de sal
  12. - Pipas de calabaza y girasol
Instrucciones
  1. 1. Mezclar la harina de sorgo con la de trigo sarraceno y añadir el kéfir y el agua a temperatura ambiente en un bol de vidrio. Mezclar bien con unas varillas y reservar el bol, tapado con un trapo seco, en un lugar sin corrientes de aire como puede ser el horno, durante 24 horas.
  2. 2. Una vez transcurridas las 24 horas, añadir los huevos, el aceite, el azúcar de coco, la sal y el vinagre de manzana. Volver a mezclar bien.
  3. 3. Por último se añaden los almidones, de yuca y patata, y volvemos a mezclar con las varillas hasta obtener una masa líquida, con textura parecida al yogur. En este paso puedes añadir trozos de tomate seco, aceitunas, orégano o cualquier cosa que te parezca que puede quedar bien ¡imaginación al poder!
  4. 4. Pasar la mezcla a un molde engrasado con aceite de oliva o mantequilla, tapar y dejar reposar durante 1 hora y media dentro del horno apagado o dentro de algún armario/despensa.
  5. 5. Si metiste la mezcla en el horno, sácala y precalienta el horno durante 10-15 minutos a 200ºC.
  6. 6. Añadir las pipas de girasol y/o calabaza y hornear durante 40 minutos a 200ºC con calor arriba y abajo.
  7. 7. Una vez horneado, sácalo del molde y déjalo enfriar sobre una rejilla.
  8. 8. Y ahora sí, ¡DISFRUTA!
Notas
  1. Yo uso kéfir casero, pero puedes probar con kéfir comprado y seguramente el resultado sea igual de bueno.
Maria Lunas https://marialunas.es/

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