LO QUE COMES SI INFLUYE EN TU FERTILIDAD

NOTA: Este post NO pretende sustituir ningún diagnostico médico. Tómese sólo como información ampliable en caso de interés por el tema.

Y una vez dicho esto, aquí dejo un rotundo: SI, LO QUE COMEMOS AFECTA A LA CALIDAD DE NUESTRA FERTILIDAD. Esto no quiere decir que existan casos de infertilidad que vayan más allá y en los que entren en juego otros factores, pero por desgracia en un elevadísimo número de casos, lo que comes afecta de manera directa, y mucho, a tu sistema hormonal y por tanto a tu capacidad para procrear.

Por desgracia, cuando hablo del tema con alguien que me expone su caso, me mira con cara rara. Cara de pensar que vaya rollo le estoy soltando. Es triste. La gente se limita a pensar que lo que le está ocurriendo es así porque tiene que ser y punto. “No hay solución, es genético, no puedo hacer nada por mi salud”.

Esto ocurre tanto si hablamos de fertilidad como si hablamos de diabetes, problemas tiroideos, alergias, endometriosis, SOP o incluso cáncer. Sigue existiendo gente que se encierra en una caja con su diagnóstico médico y no hay quien los haga salir de ahí.

Si das con un buen equipo médico que de verdad se preocupe por tratar las causas más profundas de tu problema y no se conforme con barrer la mierda debajo de la alfombra, te doy mi más sincera enhorabuena, estás de suerte. Resulta que es complicado encontrar un ginecólogo que se preocupe por tu dieta y tus hábitos alimenticios. Muchos de ellos siguen empeñados en que una cosa no tiene que ver con la otra.

A estas alturas del siglo XXI yo me sigo cuestionando cómo es posible que aún seamos minoría los que tenemos plena confianza en el poder positivo que la alimentación puede ejercer en nuestra salud. Nuestro sistema hormonal baila al son de lo que comemos. No es broma y tampoco estoy exagerando. Una vez que compruebas por ti misma los beneficios de una alimentación antiinflamatoria ya no quieres volver atrás.

Me parece imprescindible conocerse a una misma desde el punto de vista fisiológico. A mi me sirvió muchísimo llevar una pequeña agenda donde iba anotando los días que tenían mis ciclos, síntomas de la fase de ovulación o incluso temperatura. Antes de levantarme cada día tomaba mi temperatura y la iba anotando en mi agenda. Puedo hablarte del método sintotérmico si te interesa. Es realmente útil si estás buscando embarazo.

En este post te cuento que nutrientes son esenciales para que tu ciclo sea regular, sano y no doloroso. Puede que necesites suplementar alguno de ellos si crees que tienes déficit o no consumes suficientes alimentos que lo contengan. Aún así siempre confío en el poder de la buena comida como medida de mejora de nuestro sistema hormonal sin necesidad de agregar suplementos extra.

Por supuesto también te dejo uno de mis posts más leídos. Aquí te cuento como funciona tu ciclo y que puedes hacer en caso de que tengas amenorrea (ausencia de menstruación). Muchas de vosotras me escribís preguntándome que podéis hacer y siempre os remito a ese post porque aunque es conciso, me parece que contiene información sencilla de entender que todas deberíamos conocer si queremos tener un ciclo sano.

Y ahora sí, te vuelvo a repetir: lo que comes afecta a tu fertilidad. Las prisas, el estrés, el nollegoanada, el sedentarismo, la falta de ejercicio, el tabaco y el alcohol también influyen. Mucho además. La menstruación y sus señales son unas bombillitas que se funden cuando algo no funciona y nos avisa cuando las cosas no van como deberían. También existen hombres con problemas de infertilidad, a ellos obviamente también les afecta la forma en la que comen y sus hábitos de vida. ¿Quieres saber más? Sigue leyendo.

 

  1. ELIMINA ALIMENTOS PROCESADOS

Elimina, si. No te digo que moderes, porque el concepto de moderación es demasiado subjetivo y hay gente que cree que moderar es consumirlo con más asiduidad de la cuenta. Si tienes desajustes hormonales que están impidiendo que tu embarazo llegue, mi consejo es, sin duda, que elimines los alimentos procesados lo máximo que puedas.

Galletas, dulces, tartas, bollos, tortas de arroz, platos precocinados, pizzas, lasañas y todo aquello que contenga más de 3-4 ingredientes. Puede sonarte extremista. Quizás lo sea. La realidad es que este tipo de alimentos influyen negativamente en nuestro sistema digestivo y por tanto, como consecuencia, en nuestro sistema hormonal.

Céntrate en alimentos que no lleven lista de ingredientes, esa es la manera más efectiva de asegurarte de que vas por el buen camino. Carne, pescado, huevos, vegetales de hoja verde, verduras, hortalizas, fruta fresca, frutos secos, semillas y tubérculos, serán tus aliados para conseguirlo.

Si crees que comer así es aburrido, echa un vistazo a la cantidad de recetas sabrosas y riquísimas que tengo en el blog, seguramente si pruebas alguna cambies rápido de idea 😉

 

  1. OLVÍDATE DEL GLUTEN POR UNA TEMPORADA

Sí amiga, siento decirte que el gluten puede estar saboteando tu fertilidad. Ningún alimento influye de la misma forma en la misma persona. Cada uno de nosotros somos ecosistemas en nosotros mismos, pero a rasgos generales, el gluten genera una inflamación en tu organismo que hace que algunas partes no funcionen todo lo bien que deberían.

Puede que no sea tu caso, que el gluten te siente genial y que no notes absolutamente ninguna molestia digestiva cuando lo consumes. Aún así puede estar generando un daño en tus hormonas.

Y por favor, que nadie me malinterprete. Comer sin gluten no es comer pan sin gluten, magdalenas sin gluten o pizzas sin gluten. Comer sin gluten es sustituir alimentos vacíos nutricionalmente por alimentos reales como los que ya te cité más arriba.

Puedes comenzar eliminándolo poco a poco, sin que ello te genere un estrés innecesario. Primero eliminas el pan de las comidas, luego sustituyes tus espaguetis tradicionales por unos espaguetis de calabacín, luego cambias las tostadas del desayuno por unos huevos revueltos con jamón o un yogur de cabra con frambuesas. Casi puedo asegurarte al 100% que vas a notar mejoría en tus niveles de energía y de ánimos al cabo de un tiempo.

Aquí te dejo unos estudios científicos por si quieres investigar un poco más sobre el tema: estudio 1, estudio 2, estudio 3.

 

  1. PÁSATE A UNA ALIMENTACIÓN DENSA NUTRICIONALMENTE

El propio término ya alimenta ¿verdad?

Cuando hablamos de alimentos vacíos nutricionalmente nos referimos a alimentos cuya ingesta no aporta absolutamente nada necesario para el organismo. El pan, las galletas, la bollería industrial, el alcohol y un largo (larguísimo) etcétera son algunos ejemplos. Alimentos cargados de calorías que están llenando tu estómago pero están dejando a tu organismo raquítico.

Lo malo de este tipo de alimentos es que te llenan el estómago, sustituyen a otros que si son realmente densos y encima te generan hambre constante, sin llegar a saciarte al 100% y generando continuos picos de insulina que no le hacen ningún favor a tus hormonas.

Una dieta basada en alimentos densos nutricionalmente evita la inflamación de tu organismo. Y no hablo de esa inflamación que se ve, hablo de inflamación interna, la peligrosa y la que habría que evitar a toda costa si queremos gozar de una buena salud.

Los huevos, la carne de calidad sin procesar, los pescados pequeños (evitar el mercurio de las grandes especies también ayudará a darle un empujón a tus hormonas), la mantequilla de vacas de pasto, el hígado en todas sus versiones, los vegetales de hoja verde y todos aquellos alimentos que no vienen en cajas ni bolsas y que puedes encontrar en el mercado. Todo esto te ayudará a reconciliarte con tu saciedad, a hacer las paces con tus hábitos y a sentirte mejor física y psicológicamente.

Por cierto, te dejo algún ejemplo de menús densos nutricionalmente aquí y aquí.

  1. AUMENTA LA CANTIDAD DE GRASA QUE COMES

Todavía me pregunto que tipo de aberración le hicieron a la humanidad demonizando las grasas. Las grasas buenas, obvio, no las grasas trans, modificadas por el hombre y creadas cómo un veneno. Si aún consumes margarina por favor, házte un favor y tírala de inmediato.

Ojo, en el paquete de grasas buenas también incluyo las grasas saturadas, doblemente demonizadas y sin ningún criterio.

La grasa saturada es absolutamente necesaria para que los procesos hormonales del cuerpo se den justo como tienen que darse. Aquí tengo un post dónde hablo de los beneficios de consumir grasa, dónde me alargo un poco más y dónde te cuento mis favoritas para cocinar.

Consumir grasa es esencial para tu vida y para devolverle la salud a tu cuerpo. Pierde el miedo a incluir aceite de oliva en cantidad a tu ensalada, a comerte 2 huevos al día o a disfrutar del tocino del jamón, te lo grito si hace falta ¡PIERDELE EL MIEDO A LAS GRASAS BUENAS! Da igual si eres delgada o si te sobran unos kilos, de hecho estar por debajo o por encima de tu peso también puede hacer que concebir se vuelva tarea ardua. Lo bueno de este tipo de alimentación es que casi sin darte cuenta tu apetito se regula y consecuentemente tu peso se va equilibrando. Todo son ventajas.

  1. CONSUME MAS PROTEÍNA ANIMAL

Y puede que con este punto esté ganándome alguna que otra enemiga, pero lo siento, comer proteína animal es esencial para un correcto funcionamiento hormonal. Dentro de los alimentos densos nutricionalmente que te comentaba ahí arriba, la proteína animal se lleva el primer premio.

Ser vegetariano/vegano es una opción completamente respetable. Puedes serlo y no tener ningún tipo de problema con tus hormonas, ¡por supuesto! Pero también conozco muchos casos donde la dieta exenta de proteína animal y exceso de cereales/legumbres ha generado un grado de inflamación considerable que ha desembocado en desajustes hormonales y/o problemas de fertilidad.

La biodisponibilidad de la proteína animal es superior a la de la proteína vegetal, esto no me lo invento yo, es ciencia y está más que demostrado. No es comparable y no podemos poner en la misma balanza 20 gramos de proteína proveniente de un muslo de pollo que 20 gramos de proteína provenientes de unas habichuelas blancas.

Cereales y legumbres además son alimentos altos en antinutrientes como el ácido fítico, lectinas o gluten en el caso de determinados cereales como el trigo, el centeno, la espelta o la cebada. Si bien consumir legumbres de forma esporádica y siempre siguiendo un correcto proceso de cocinado, no tiene porque ser perjudicial para la salud, hacerlo de forma diaria puede generar problemas en intestinos débiles o con alguna especie de patología, evitando así una correcta absorción de nutrientes esenciales para un funcionamiento óptimo de tus hormonas.

Eso si, intenta consumir carnes de animales criados en libertad que hayan estado pastando a sus anchas y que hayan sido tratados con respeto a lo largo de su vida. Olvídate de hamburguesas, albóndigas o salchichas pre-cocinadas. Eso no es carne, es un alimento procesado con añadidos innecesarios.

De verdad, hazte fan fanática de mirarle los ingredientes a todo lo que consumes y te darás cuenta de la cantidad de basura que metemos en el cuerpo. No somos un vertedero, así que come bien, es la forma más importante que tenemos de darnos autoamor.

 

Feliz semana,

María

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2 comentarios

  1. Hola! Genial tu blog, hace un tiempo que modifique aún más mi dieta y sigo aprendiendo, que personas como tú compartan su experiencia y conocimientos es de gran valor. Gracias!

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