¡TOMA EL SOL! LA IMPORTANCIA DE LA VITAMINA D

Mmmm… ¡Verano! A pesar del trabajo siempre intentamos buscar esos ratitos de playa, de piscina y de descalzarnos los pies para conectar con la tierra en sus versiones más veraniegas: césped o arena. ¡Qué señor gustazo!

Preparamos el bolso de playa y todos empezamos metiendo lo mismo: el protector solar. ¿Cómo se nos iba a olvidar el protector solar después de la caña que dan los expertos (hoy en día se usa la palabra experto con demasiada rapidez…) sobre la importancia de embadurnarse en crema nada más poner un pie en la playa?

Todos hemos aceptado de manera tan fehaciente que ponerse 20 capas de protector solar nos librará de problemas serios, que ni siquiera nos ha dado por investigar cómo el hecho de exponernos a los rayos solares puede tener más pros que contras si se hace de la manera correcta.

Ponernos protector solar es otro parche más, una tirita, como la mayoría de potingues y medicamentos que nos venden las empresas farmacéuticas. Nos dicen que debemos prevenir las quemaduras solares, que debemos ponernos crema cada media hora y detrás de cada baño (cuánto más gastes, más ricos se hacen), camiseta, gorro y no olvides la sombrilla de 12.00 a 16.00 pm.

Nos pasamos 9 meses tapados hasta las cejas sin preocuparnos de recibir la dosis adecuada de sol durante las estaciones frías y cuando llega el verano queremos ser las más morenas del lugar y empezamos a quitarnos ropa para lucir un bikini monísimo durante hooooras y horas en nuestra tumbona de playa. Eso sí, con protector solar, claro.

Lo realmente lógico sería mirar hacía atrás y ver como la especie ha evolucionado con niveles óptimos de vitamina D, con exposiciones graduales durante todo el año y sin preocuparse por ser los más morenos de la tribu. Durante miles de años, la especie humana ha corrido/dormido/comido durante horas al sol sin protector solar. Es sencillo, no lo necesitaban. Su cuerpo estaba acostumbrando al sol, a vivir al aire libre y absolutamente conectados con el entorno que les rodeaba.

Si nos paramos a pensar, no tiene sentido querer protegernos del cáncer de piel gastando botes y botes de protector solar pero seguir tostándonos al sol durante horas para conservar el bronceado el máximo tiempo posible. Luego en septiembre volvemos a la cueva hasta el año siguiente. Esto señoritas, es antinatural. No tiene razón de ser, y es otra muestra del tan preciado pero cada vez más ausente, sentido común.

Ir en contra de lo que nos hace evolucionar solo puede traer problemas, y en este caso hay dos cosas que hay que tener en cuenta:

1) La mayoría de protectores solares que encontramos en el mercado pueden llegar a ser más dañinos que pasar unas horas al sol en pleno agosto. Vienen cargados de sustancias realmente tóxicas que en muchos casos pueden promover la producción de radicales libres, actuar como disruptores endocrinos haciendo mella en todo tu sistema hormonal e incluso acelerar la aparición de distintos tipos de cáncer.

Hay varios listados completos con las sustancias más tóxicas contenidas en los protectores solares y no son pocas. Desde luego te animo encarecidamente a investigar sobre ello y que compares éstas sustancias con los protectores que tengas en casa. Ten especial cuidado con la oxibenzona, el cinoxato, el octisalato, la dioxibenzona, el homosalato, el fenilbenzimidazol, los parabenos, el sodium laureth, el propylene glycol, los polisorbatos o el retinol palmitato, este último bastante peligroso por estar asociado a tumores de piel.

Ojo, no estoy diciendo que no te protejas del sol. La idea óptima sería que durante todas las estaciones disfrutaras de al menos 30-40 minutos al sol diariamente, evitando llegar a verano como un vampiro cegado por los primeros rayos. Cuando llegue el verano tu piel estará acostumbrada y podrás pasar más tiempo al sol sin quemarte y sin poner en riesgo tu piel. Además, por muy acostumbrada que estés, tampoco es recomendable tomar el sol 4 horas seguidas solo para que tu camiseta amarilla luzca mejor. La exposición excesiva y prolongada puede tener un efecto negativo en tu salud, escucha a tu cuerpo y él te dirá cuando quiere que te pases a la sombra y te pongas un sombrero o una camiseta; se consciente y responsable de cómo tomas el sol.

Si de todos modos te ves obligada a pasar muchas horas expuesta al sol, lo ideal es que busques algún protector solar con ingredientes naturales y no tóxicos que apoyen tu exposición sin poner en riesgo tu salud.

 

2) Un déficit prolongado de vitamina D está directamente relacionado con gran cantidad de desbalances hormonales (SOP y tiroides incluidos) y enfermedades que incluyen varios tipos de cáncer. La vitamina D se encuentra en pocos alimentos de manera natural. La mejor manera de absorber la dosis adecuada de esta vitamina es exponiéndote al sol preferiblemente al mediodía, que es cuando los rayos tienen el ángulo óptimo para penetrar en la piel. Sí, justo lo que nos mandan a evitar ¿casualidad?

La producción de vitamina D dependerá de muchos factores: el lugar en el que vivas, las horas a las que te expongas, el color de tu piel (las pieles oscuras son las que producen vitamina D de forma más lenta), tu edad, la pureza del aire o la altitud. También será importante la cantidad de piel expuesta, se necesita una exposición de un 80-90% del cuerpo para una correcta absorción. Si además no dejas de utilizar barreras contra el sol, la absorción de vitamina D será prácticamente nula.

Los beneficios de la vitamina D en tu organismo son innumerables, aquí te dejo alguno de los más importantes para que investigues más a fondo si te interesa el tema:

  • Es imprescindible para tu salud ósea: La vitamina D ayuda a que la absorción del calcio sea la adecuada, además de promover la mineralización de la matriz del colágeno en los huesos. Si tienes problemas de artritis o artrosis sería conveniente que revisaras tus niveles de vitamina D.
  • Ayuda a mantener en perfecto estado tu sistema inmune y hormonal: La mayoría de chicas con SOP o tiroides sufren de un déficit de vitamina D. Se ha demostrado que suplementar en estos casos mejora considerablemente los desbalances hormonales en este tipo de síndrome. Además, la vitamina D es esencial para mantener en orden tu sistema inmune, reduciendo los procesos pro-inflamatorios en el cuerpo y ayudando a personas con problemas de diabetes, síndrome metabólico, infertilidad o enfermedades autoinmunes.
  • Aporta felicidad. El beneficio que más me gusta y el que más falta hace en esta sociedad insatisfecha. Está demostrado que unos niveles adecuados de vitamina D promueve un correcto equilibrio emocional.

Es importante tener en cuenta que la vitamina D es una vitamina liposoluble y no se elimina por la orina, por lo que será importante no sobrepasar la dosis adecuada según las condiciones individualizadas de cada persona. Es imprescindible hacerse una analítica de sangre para observar los niveles de vitamina D y su posible déficit antes de suplementar sin ningún tipo de control. Consulta a tu médico si tienes alguna duda o sospechas de bajos niveles.

Antes de suplementar de forma artificial, te recomiendo que te expongas al sol, que camines al sol y que disfrutes de esta maravillosa época estival para recuperar tus niveles de energía y vitamina D. No hay nada más natural y sano que los rayos solares en nuestra piel, y estoy segura de que su déficit causa más enfermedades que su exceso.

Tu cuerpo necesita sol, tus ovarios necesitan sol, tu mente necesita sol, ¡todos necesitamos sol! Así que no tengas miedo y recuerda que la mejor forma de protegerte del peligro es usar tu sentido común.

 

Sed felices,

María

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