LA DIETA EVOLUTIVA

Una de las cosas que más me cuesta desde hace tiempo es explicar “por qué como cómo como”.

Hay gente que adora hacer preguntas incómodas en cuanto se da cuenta que llevas una manera de alimentarte diferente al resto de los humanos que conoce. Y lo que es peor, se escandaliza cuando dices que no comes pan/pasta o que has decidido no tomar lácteos.

Enseguida empieza la retahíla de frases como:

  • ¡Uy! A mi el pan del desayuno que no me lo quiten.
  • ¡Pero si las grasas son malísimas!
  • Pues no sabes lo que te pierdes… Con lo corta que es la vida.
  • Niña, hay que comer de todo, anda cómete un trozo.
  • ¿Te pongo pastel? ¡Si por un pedazo no pasa nada!
  • Estos jóvenes de hoy en día, están obsesionados con el físico.

Y un sinfín de perlas como éstas que tienen a mi señora paciencia a punto de convertirse en una bruja malvada con verruga en la nariz incluida.

En la mayoría de los casos me limito a soltar una media sonrisa enfundada en frustración por lo absurdo que se torna el diálogo, pero no te engaño, mi bruja interior se muere de ganas por soltarles que la verdadera aberración es que sus hijos coman galletas en el desayuno o que ellos vean normal comerse un par de bollos de pan a diario.

Sonreír es más fácil que explicarles que mi alimentación está basada en la biología evolutiva, considerando siempre la genética humana para plantear determinadas hipótesis sobre que alimentos son más favorecedores sobre mi salud.

¿Cómo explicar en un mundo donde los procesados definen la mayoría de despensas, mi negación a entrar en ese círculo que no hace más que cegar el verdadero camino hacia la salud?

La industrialización ha convertido los pasillos del supermercado en estanterías de museo, con envases coloridos y llamativos, llenos de un invento que llaman comida, pero que realmente es una mezcla de (poca) materia prima con (muchos) aditivos, conservantes y algunas vitaminas sintéticas que puedan permitirle vendértelo como producto saludable.

A día de hoy, la dieta de la mayoría de personas contiene en torno a un 70% de productos procesados y solo un 30% de alimentos reales. Triste.

Durante mas de dos millones de años de evolución (náh, antes de ayer), nuestros ancestros sobrevivían a base de los animales que podían cazar y de los vegetales/frutas que encontraban.

Hace 10000 años (2.000.000 años VS 10.000 años…) comienza la revolución agrícola. Comienza el cultivo de cereales y comienza el mayor cambio alimenticio que ha llevado al ser humano a comer como lo hace hoy.

Eso es historia, yo no estoy inventándome nada, sin embargo cuando empiezo con atisbos de dar algunos datos históricos, la gente se cierra en banda y se niega a escuchar la verdad sobre los alimentos responsables de la evolución del ser humano. Deben creer que los niños de hace 1.000.000 de años ya se llevaban el paquete de Oreo al parque…

Lo importante es ser realistas y no quedarse en los detalles. Para quien tenga dudas: NO hace falta que vayamos en taparrabos a hacer la compra o salir a cazar bisontes. Tranquilas.

Lo importante es tener sentido común para escoger lo que nos llevamos a la boca.

Muchas sabréis que hace unos meses decidí basar mi alimentación en la dieta evolutiva para mejorar problemas hormonales. A día de hoy puedo decir a boca llena que esto para mi, lejos de ser una dieta, se ha convertido en un estilo de vida que me mantiene plena y en armonía conmigo misma.

La dieta evolutiva excluye cualquier tipo de cereal, lácteos, legumbres y por supuesto azúcares refinados, para potenciar el consumo de vegetales, frutas, carnes de animales criados en libertad en la medida de lo posible, pescado, huevos ecológicos, frutos secos, tubérculos, grasas de calidad y cualquier alimento que no haya sido procesado hasta llegar a tu boca.

El cambio de alimentación del último siglo ha traído un aumento exponencial de patologías crónicas como el cáncer, la obesidad, la diabetes o enfermedades autoinmunes como el SOP.

Lo grave del asunto es ver como cada vez la gente toma mas medicamentos y se preocupa menos por lo que come, sin saber que en la nutrición, está la solución a muchísimos problemas de salud.

La dieta evolutiva elimina aquellos elementos que pueden provocar una inflamación a nivel global en nuestro cuerpo y que permite una regeneración celular que se traduce en mejores digestiones, mejor sueño, mejor humor y mejor balance hormonal en general.

Lo que quiero que entiendas de la dieta evolutiva es que NO es una moda. Tampoco es una dieta altísima en proteínas, ni pobre en frutas, ni cetogénica… Ni tantas otras cosas que se le han asignado de manera injusta. Hay variantes donde se ajusta de manera puntual la ingesta de determinados alimentos para tratar algunas patologías en las que el control insulínico forma un papel clave.

No existe una verdad absoluta. No existen unas reglas inquebrantables cuando hablamos de nutrición.

Si los lácteos te sientan bien, come lácteos enteros de calidad. Si las legumbres no te generan ningún malestar, adelante. Eres una persona única y diferente al resto del mundo. Pensar que hay una sola dieta universal que vale para todo el mundo sería un error imperdonable a estas alturas.

Lo esencial es que esta manera de alimentarte te haga aprender más sobre ti misma. No te dejes llevar por dogmas absurdos. Lo que importa es que comas comida real como lo hacían nuestros antepasados. Con que lo hagas el 80% de las veces, ya es un buen comienzo… Pero te aseguro que con el tiempo el 100% te parecerá poco 😉

Mi manera de alimentarme ha ido evolucionando a lo largo de los últimos años. No hay cosa que más me enorgullezca que saber que estoy en constante movimiento… En un constante aprendizaje que me ha permitido descubrir como la comida real es medicina para nuestro cuerpo.

No se trata de cambiar tu alimentación de un día para otro. Se trata de experimentar, de probar… De investigarte a ti misma, de re-educarte, de volverte a conocer las veces que hagan falta. Y por supuesto, de no dejar que nadie experimente por ti.

 

Continuará…

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8 comentarios

  1. Te felicito por el blog y el contenido tan interesante que nuestras. Para mí, eres de gran ayuda ya que soy intolerante al gluten hace poco y mis digestiones no son muy buenas que se diga. Estoy enganchada a tu blog y a cada entrada que muestras. Gracias por ayudar a través de una pantalla, mostrándote natural y sencilla, sin rodeos. Un besazo!

    1. Muchísimas gracias Eli. Verás que en cuanto lleves un tiempo sin consumir gluten vas a notar muchísima mejoría en tus digestiones. Un beso y gracias por comentar!

    1. La verdad que a la sociedad le queda aún mucho por aprender sobre alimentación… Por ahora nos queda un buen tiempo de ser “las raras” pero tan orgullosas! Feliz día bonica!

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