¿FUNCIONAN REALMENTE LOS ACEITES ESENCIALES?

20/4/2023

¿Funcionan realmente los aceites esenciales? Si me hubieran dado un euro cada vez que alguien me ha preguntado si los aceites esenciales funcionan realmente, estaría escribiendo este post desde Bahamas con una kombucha fresca en la mano.

“Pero, ¿no son placebo?”

“¿De verdad hacen algo?”

“Quiero estudios, ¡enséñame estudios!”

“¿Tú crees realmente que funcionan?"

Es como si alguien me contara que no está muy seguro del funcionamiento de la electricidad…  ¿Sabes? Algo así.

¿Qué es un aceite esencial? Bien, comencemos por ahí. Los aceites esenciales son extractos aromáticos concentrados que se obtienen por la destilación de flores, hierba, ramas, resinas, semillas, raíces e incluso frutas.
 

LA QUÍMICA DE LOS ACEITES ESENCIALES

Los aceites esenciales son pura química. Puede que con esta afirmación, más personas se convenzan de su “funcionamiento”, porque vivimos en una sociedad que duda de la madre naturaleza pero se cree a pies juntillas lo que diga la ciencia. Esto no tiene nada que ver con el esoterismo: la fitoquímica es la parte de la bioquímica que se ocupa de los procesos químicos de las plantas, y es absolutamente compleja y maravillosa.

Los aceites esenciales son un conjunto de decenas de componentes químicos diferentes que han demostrado tener diferentes propiedades beneficiosas para el cuerpo (y la mente). Cada aceite esencial puede contener entre 50 y 300 compuestos químicos. Las características químicas específicas de los aceites esenciales varían en función de la zona de cultivo y las condiciones ambientales.

Lo que mucha gente desconoce es que muchos de los productos de farmacia o supermercado incluyen dichos compuestos entre sus ingredientes: timol, mentol, eucaliptol… ¿Un ejemplo? Los enjuagues bucales o el típico bálsamo para la tos.

¿No sería más fácil usar estos compuestos directamente para ahorrarnos la cantidad aberrante de sustancias tóxicas que suelen incluir ese tipo de productos?

Muchos de los medicamentos de la vida moderna son derivados de plantas (normalmente, reproducidos de forma sintética en un laboratorio, claro). Más de 100 ingredientes activos derivados de plantas se utilizan para la formulación de medicamentos alopáticos: morfina, codeína, aspirina o atropina son algunos de ellos, ¿te suenan?

¿Alguien duda de estos compuestos cuando están incluidos en medicamentos? ¿Por qué dudar de ellos presentados en su estado natural? Puede que por el lavado de cerebro al que hemos sido sometidos desde hace unas décadas, indudablemente.
 

ENTONCES, ¿DE DÓNDE SALEN LAS PROPIEDADES DE LOS ACEITES ESENCIALES?

Precisamente, estos compuestos de los que hemos hablado son los que aportan propiedades a los aceites esenciales. Propiedades antisépticas, antivirales, antiinflamatorias, analgésicas, sedantes o regeneradoras, entre otras. Te dejo algunos ejemplos:

  • Los aceites ricos en ésteres son aceites sedantes y antifúngicos.
  • Los aceites ricos en aldehídos con aceites calmantes.
  • Los aceites ricos en fenoles son antibacterianos.

La naturaleza nos cuida y nos sostiene. Ella es la madre de todos los seres que habitan la Tierra.

Puedes entrar en PubMed (una base de datos de literatura biomédica) y echar un vistazo. Cada vez son más los estudios sobre cómo el funcionamiento de los aceites esenciales en humanos está creando una verdadera revolución en el tratamiento de muchas patologías modernas como la inflamación crónica, el estrés, la ansiedad, el síndrome de intestino irritable, etcétera.

Los aceites de menta, limón o lavanda suponen una mejora casi inmediata en casos de alergia. El aceite de copaiba es un aceite inigualable para procesos inflamatorios. El aceite de orégano es el antibiótico por excelencia, realmente efectivo en casos de candidiasis o SIBO. El aceite de incienso una herramienta fabulosa para problemas de piel como acné, rosácea o psoriasis. Y la lista es interminable. La ciencia ya lo está demostrando, a paso muy lento, pero algo es algo.    

Por si esto fuera poco, los aceites esenciales tienen el mágico poder de conectar nuestro cuerpo con nuestra mente. Tienen una vibración tan potente, que ayudan a que nuestro campo electromagnético vibre en frecuencias más elevadas, ayudándonos por tanto, a sentirnos mejor fisiológicamente.

En algunos casos de estrés extremo, la hormona del cortisol asciende a unos niveles inadmisibles. La aplicación tópica o incluso ingerida de algunos aceites esenciales puede conseguir balancear el organismo y crear un equilibrio hormonal adecuado.
 

LOS ACEITES ESENCIALES A NIVEL EMOCIONAL Y PSICOLÓGICO

Está claro que estamos ante una herramienta muy potente, poco conocida aún, pero con una cantidad asombrosa de beneficios por aportar. Solo el olor de un aceite esencial puede influir en nuestras emociones y bienestar debido a la anatomía del sistema olfativo y su conexión directa con el sistema límbico.

El hipocampo es el encargado de formar nuevas conexiones que posteriormente generarán nuevos recuerdos. Todos tenemos olores anclados a determinadas situaciones: el pan caliente de cuando éramos pequeños, la colonia de nuestra madre o abuela, el café de las mañanas… Crear nuevos anclajes con aceites esenciales puede ser un instrumento realmente eficaz.

En caso de personas con depresión, ansiedad, falta de concentración, apatía o desgana, puede suponer un antes y un después. Cuando inhalamos un aceite esencial, las moléculas de dicho aceite van directamente a nuestro sistema límbico, encargado de controlar nuestro ritmo cardíaco, la velocidad de nuestra respiración o la presión arterial. A los 22 segundos de inhalar un aceite esencial, este ya hará alcanzado nuestro organismo, ¿no es maravilloso?
 

MMMM… NO SÉ, ¿SERÁ EFECTO PLACEBO?

Algunas personas así lo creen, pero como digo, ya son muchos los estudios que demuestran el efecto real de los aceites esenciales en personas con diversas patologías.

Si quieres leer algún estudio al respecto, tienes este, este, este, este o este. Por supuesto, tengo muchos más, puedes pedírmelos, si quieres.

Estará encantada de seguir compartiendo por aquí todo lo que tengo que enseñarte sobre aceites. Si te puede la curiosidad y quieres que sea tu asesora personal en este camino, escríbeme a hola@marialunas.es y hablamos.

 

Nos leemos pronto,

María.

 

NOTA: Este blog tiene exclusivamente propósito informativo y no pretende, en ningún momento, sustituir ningún diagnóstico ni tratamiento médico. El uso de la información de este blog y/o los materiales en él señalados es exclusiva responsabilidad del lector.

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