Érase una vez… La microbiota [Parte II]

El síndrome de intestino permeable no se manifiesta solo y exclusivamente con dolores de barriga, diarreas y/o vómitos, sino que puede aparecer de diferentes formas en función de la persona. 

A menudo sucede que aparecen resfriados recurrentes, alergias inesperadas, acné adulto, alteraciones hormonales y un largo etcétera de dolencias que llegan cuando menos te lo esperas y que seguramente hayan estado cociéndose en tu organismo sin que te dieses cuenta… ¿Quien va a relacionar una psoriasis con un intestino permeable? 

Si vas al médico con síndrome de ovario poliquístico, acné, eccema o alergias, dificilmente, muuuy dificilmente, te dirá que la causa sea un mal estado de tus paredes intestinales. Es obvio; si tu médico no se plantea que esa pueda ser la causa, mucho menos vas a planteártelo tú. Por eso es tan importante leer, informarte de tu salud sin esperar que otros decidan lo que es bueno o no es bueno para ti. 

Nota: Evidentemente no tenemos que ponernos todas a estudiar medicina, pero vivimos en la era de Internet y tenemos al alcance de nuestra mano una cantidad de información brutal capaz de facilitarnos la vida si la usamos adecuadamente y con cabeza.

¿Qué es el SIP?

El síndrome de intestino permeable sucede cuando las paredes del intestino sufren de una inflamación excesiva que acaba con la apertura entre las uniones en el revestimiento intestinal.

En el post anterior (pincha aquí) te enumero los factores principales que afectan a la salud intestinal, pero es importante añadir en este post uno de los responsables que más puede afectar y contribuir a la permeabilidad intestinal: el gluten. El gluten puede causar que las células de tu intestino liberen una proteína capaz de romper las uniones ajustadas en la barrera intestinal: la zonulina.

Nota: No pretendo hacer un post exclusivo sobre el gluten y tampoco creo que sea la causa única y exclusiva de una mala salud intestinal (a menos que seas celíaco, claro). Cómo ya comentaba en la parte I, el daño intestinal viene de un conjunto de factores como son los hábitos alimentarios y el estilo de vida en general, donde por supuesto, un consumo excesivo de esta proteína puede incrementar exponencialmente los daños.

Es importante tener en cuenta que el intestino es permeable en su estado natural, dejando pasar pequeñas moléculas para una correcta absorción de los nutrientes. La regulación de la permeabilidad intestinal es una función básica de las células que se encuentran formando la capa que tapiza la pared intestinal.

Cuando tu intestino es más permeable de la cuenta, esta pared permite el paso de microbios, toxinas o partículas de alimento no digerido, que viajarán por todo tu torrente sanguíneo haciendo que el cuerpo los reconozca como patógenos y generando una respuesta inmune que en cada persona será diferente y que dará lugar a una sintomatología individualizada:

  • Sintomas digestivos: En este apartado aparece la sintomatología más obvia cuando sospechamos que podemos padecer alguna patología relacionada con el intestino. Cólicos frecuentes, hinchazón continua, gases, diarreas, estreñimiento, úlceras, Crohn…
  • Alergias o enfermedades relacionadas con el sistema respiratorio: Aquí aparecen las alergias estacionales y las alergias/intolerancias alimenticias, que pueden y suelen aparecer como consecuencia y no como causa de un mal estado de tus paredes intestinales. Cuidado también si sufres de asma, sinusitis o broquitis recurrente.
  • Desajustes hormonales: Si tienes síndrome de ovarios poliquísticos (aquí tienes un post donde hablo del tema), amenorreas, endometriosis, síndrome premenstrual intenso y doloroso o si tienes algún desequilibrio en tus hormonas tiroideas.
  • Enfermedades autoinmunes: Si te han diagnosticado enfermedades de carácter autoinmune como tiroiditis de Hashimoto, lupus o artritis reumatoide. Ojo si te han diagnosticado fibromialgia o dolor crónico, ya que también podría estar relacionado con alteraciones de tu barrera intestinal.
  • Alteraciones en la piel: Si sufres acné adulto, eccema, rosácea o psoriasis.
  • Problemas neuropsicológicos: Depresión, ansiedad crónica, fatiga, migrañas…

Estos son algunos de los síntomas que te pueden estar indicando que algo no funciona bien con tu intestino. Al principio es dificil relacionarlos, pero el sistema digestivo es la base para gozar de una buena salud.

La pregunta que os estaréis haciendo es ¿cómo se puede tratar el síndrome de intestino permeable?

Bien, aquí viene la parte mas dificil. No te voy a engañar.

La mayoría de personas con alguno de los síntomas anteriormente descritos se echan las manos a la cabeza cuando les dices que seguramente deberían de eliminar un tiempo su tostada y su café del desayuno. Es mucho más fácil tomarte un protector de estómago, un ibuprofeno o un ansiolítico que dejar de comer de la forma en la que lo has estado haciendo toda la vida, a pesar de que esos medicamentos no estén más que agravando el problema.

Cada uno puede llevar la alimentación que crea adecuada y conveniente, pero si tienes un problema de salud derivado del intestino y deseas revertirlo y curarlo, tienes muchos esfuerzos que hacer. Aquí entran en juego las prioridades de cada persona y la importancia que cada uno le de a su salud.

Lo que está claro es que la clave principal para sanar el intestino es la alimentación. No hay trucos. No hay atajos.

Mi consejo número uno es que aprendas a llevar un diario de comidas en el que anotes cada cosa que comas y como te sientes tras la ingesta de tus comidas. Así podrás tener una idea de aquellos alimentos que te hacen sentir más pesada o que potencian tus síntomas. Ten en cuenta que algunos síntomas no aparecen hasta días o incluso semanas después, así que debes armarte de paciencia y ser consciente que este proceso de autoconocimiento es cuestión de meses o años en algunos casos.

El protocolo que te voy a recomendar está basado en el conocido AIP o protocolo autoinmune, perfectamente detallado en la web de Sarah Ballantyne y en el libro La solución autoinmune de Amy Myers, ambos increiblemente recomendables.

El protocolo se basa en cinco fases:

  • Retirada de alimentos: Esta es la fase más importante y más dura. En ella se pretende eliminartemporalmente todos aquellos alimentos que puedan estar generando una respuesta negativa en tu aparato digestivo para poder conocer mejor aquellos alimentos que te sientan bien y no causan daños. Los alimentos a eliminar serán los siguientes:

          – Procesados de todo tipo

          – Azúcares

          – Harinas refinadas o integrales

          – Cereales y granos de todo tipo tengan o no tengan gluten

          – Legumbres (lentejas, garbanzos, habas, judías, habichuelas, soja, cacahuetes…)

          – Productos lácteos

          – Frutos secos

          – Semillas (chía, sésamo, lino, chocolate, café…)

          – Huevos

          – Solanáceas (berenjenas, patatas, tomates y pimientos)

          – Alcohol y cafeína

Se que estarás pensando ¿qué puedo comer? Lo ideal es que durante el tiempo que dure la primera fase priorices pescado azul de pequeño tamaño (caballas, anchoas, sardinas…), carnes de la mejor calidad que puedas (ternera alimentada con pasto, cerdo ibérico, pollo de corral…), grasas buenas sin olvidar las saturadas de calidad (aceite de oliva, aceite de coco, manteca de cerdo ibérico, aguacate…), frutas si no te resultan pesadas y verduras en todas tus comidas y de todos los colores.

Es una etapa complicada, en la que hay que estar muy muy concienciada y tener claro el motivo por el que se hace. Evidentemente es una fase temporal que puede ir de un mes a tres meses (o más si lo crees necesario)en función de los síntomas de cada persona. Nadie podría vivir con una alimentación tan restringida ni es recomendable hacerlo, por eso es importante tener claro que la primera fase debe tener una duración determinada para luego poder reintroducir los alimentos correctamente.

  • Restaurar el funcionamiento digestivoUna vez hayas conseguido eliminar los alimentos de la primera fase sería conveniente añadir los elementos básicos que le permitan a tu sistema digestivo funcionar adecuadamente, con digestiones correctas y buena asimilación de nutrientes. Lo principal será que comas alimentos densos nutricionalmente y que añadas suplementos como son las enzimas digestivas y la betaína, una fuente de ácido clorhídrico que se origina naturalmente en el estómago y que se encarga de descomponer las grasas y las proteínas.
  • Recuperar y repoblar las bacterias: Esencial para recuperar la salud de la microbiota y repoblar con las bacterias que hacen posible su equilibrio y buen funcionamiento. Aquí se recomienda comenzar a ingerir alimentos probióticos (bacterias vivas presentes de manera natural en un alimento) como puede ser el chucrut, la kombucha o el kéfir de agua y alimentos prebióticos (sustancias que no son digeribles y sirven para alimentar las bacterias de nuestra microbiota) como el plátano macho o la yuca, previamente hervidos y enfriados para crear el almidón resistente.

Nota: La patata es un excelente alimento prebiótico, pero al encontrarse dentro de los alimentos a eliminar mejor esperar a su reintroducción para aprovechar sus beneficios. 

  • Reparar tu intestino: Es importante además añadir sustancias necesarias para que el sistema digestivo pueda autorepararse y el proceso sea más rápido. El caldo de huesos (receta aquí), la l-glutamina (a poder ser sin edulcorantes artificiales) y el omega-3 (preferiblemente proveniente de pescado azul pequeño y no de suplementos) es el trío perfecto para darle un empujón a la reparación de tu intestino. La vitamina D también será clave en tu salud digestiva, intenta tomar el sol sin protección al menos 30 minutos al día. 
  • Reintroducir alimentos: La parte más esperada y que puede generar más miedo es volver a introducir los alimentos eliminados durante la primera fase. Obviamente hay alimentos que no te recomiendo de forma habitual nisiquiera una vez tus síntomas han mejorado, como son los alimentos procesados, los azúcares o las harinas refinadas. 

Es preferible comenzar por la yema de huevo, los frutos secos y los guisantes/judías verdes, para posteriormente intentarlo con la clara de huevo, el chocolate puro o las semillas. Luego puedes introducir berenjenas, café y lácteos de calidad, preferiblemente de cabra y ecológicos, y por último los tomates, las patatas, el arroz blanco, los cereales y el resto de legumbres.

La reintroducción se realiza de alimento en alimento, nunca más de uno a la vez. Lo ideal es que comiences con poca cantidad del alimento y lo comas durante 3-4 días seguidos si no notas molestias. Luego deja de comerlo otros 3-4 días y si todo va bien y no aparecen síntomas puedes volver a comerlo. Si notas que algún alimento sigue sin sentarme bien, olvídate de él por un tiempo y no intentes ninguna reintroducción nueva hasta pasada una semana.

Esta es la parte más personal del protocolo, y aunque existen unas recomendaciones generales en el orden de los alimentos, cada persona es un mundo y puede hacerlo como crea conveniente y su cuerpo le pida. Lo importante es ser amable con uno mismo, hacer las cosas despacio y sin prisas.

Recuerda que esto es un proceso lento y que es probable que el cuerpo necesite tiempo para recuperarse. Después de años de malos hábitos o simplemente alimentos incorrectos no es cuestión de un mes que el intestino vuelva a estar en estado óptimo. 

Merece la pena intentarlo para recuperar tu salud sin necesidad de medicamentos, con la alimentación correcta y un estilo de vida que te haga sentir vivo y sano. No pierdes nada por intentarlo ¿no? Si te ha sido útil el artículo ¡compártelo! (Justo en los iconitos de abajo tienes la opción de compartirlo en Twitter, Facebook, Pinterest o Google +). Nos vemos en el próximo.

Sed felices,

María

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