ALBÓNDIGAS EN SALSA DE TOMATE

Últimamente mis ganas de comer son inversamente proporcionales a mis ganas de cocinar… Tal cual. La recta final del embarazo está aumentando considerablemente mi apetito, mi pereza y mis ganas de pasarme el día en el sofá con las piernas en alto. Peeeeeero como comer hay que comer (y tú ya sabes que a mi no me gusta comer aburrido), tengo que ingeniármelas para que, sin innovar mucho y sin pasarme horas en la cocina, salgan platos deliciosos como esta versión sanísima de las clásicas albóndigas con tomate.

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GAZPACHO DE FRESAS Y REMOLACHA

Si algo me gusta del verano, es el gazpacho. En cuanto los termómetros empiezan a avisarnos del calor se me enciende el chip de necesitar gazpacho a todas horas. Lo que más me gusta de llegar a casa es llenarme un buen vasito fresco y quitarme la sed con este smoothie tan andaluz.

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BOWL CON BASE DE ESPINACAS Y MANZANA

A menudo me preguntan si no echo de menos las tostadas del desayuno. Muy a menudo, de hecho. Cada vez que conozco a alguien nuevo y cogemos la confianza suficiente como para hablar de alimentación, surge la misma pregunta: “Entonces tú, ¿qué narices desayunas?”

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MERMELADA CASERA DE FRESAS

Nunca he sido muy de mermelada de fresa. Desde pequeña siempre he preferido la versión virgen de la fruta, entera y con piel preferiblemente, nada de papillas o formas pastosas de tomarla. La mermelada siempre me ha parecido una versión demasiado edulcorada de la fruta, pero en casa al “Sr. P.” le pirra untarla con mantequilla en algún pan paleo o algún bizcocho de almendras y coco, así que antes que comprar las versiones procesadas con ingentes cantidades de azúcar (normalmente la misma cantidad de fruta que de azúcar) prefiero hacerla en casa con ingredientes que se merezcan más mi confianza.

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