¡TOMA EL SOL! LA IMPORTANCIA DE LA VITAMINA D

Mmmm… ¡Verano! A pesar del trabajo siempre intentamos buscar esos ratitos de playa, de piscina y de descalzarnos los pies para conectar con la tierra en sus versiones más veraniegas: césped o arena. ¡Qué señor gustazo!

Preparamos el bolso de playa y todos empezamos metiendo lo mismo: el protector solar. ¿Cómo se nos iba a olvidar el protector solar después de la caña que dan los expertos (hoy en día se usa la palabra experto con demasiada rapidez…) sobre la importancia de embadurnarse en crema nada más poner un pie en la playa?

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LA FELICIDAD DE SER IMPERFECTA

Cuando somos niños no tenemos la necesidad de impresionar. Quizás nos guste que papá o mamá nos aplauda cuando hacemos una pirueta imposible o cuando conseguimos que en el cole nos coloquen una estrellita dorada en el entrecejo, pero más lejos de eso, no buscamos la aprobación constante de nuestros iguales para sentirnos felices al acabar el día.

A medida que cumplimos años, vamos necesitando (cada vez más y de manera exponencial) que los demás acepten y aprueben lo que estamos haciendo. Que a tu mejor amiga le guste la última falda que te has comprado o que tu pandilla piense que eres una tía súper enrollada con un armario estupendo y la mejor colección de zapatos/perfumes/pósters de todo el instituto.

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Érase una vez… La microbiota [Parte II]

El síndrome de intestino permeable no se manifiesta solo y exclusivamente con dolores de barriga, diarreas y/o vómitos, sino que puede aparecer de diferentes formas en función de la persona. 

A menudo sucede que aparecen resfriados recurrentes, alergias inesperadas, acné adulto, alteraciones hormonales y un largo etcétera de dolencias que llegan cuando menos te lo esperas y que seguramente hayan estado cociéndose en tu organismo sin que te dieses cuenta… ¿Quien va a relacionar una psoriasis con un intestino permeable? 

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Érase una vez… La microbiota [Parte I]

La primera vez que leí que los problemas hormonales podían estar relacionados con un mal equilibrio de la microbiota me sorprendió bastante. Nunca antes me lo había insinuado ningún ginecólogo/dermatólogo de los que había visitado, así que ¿cómo iba a saberlo?

Fueron dos cosas las que me llevaron a profundizar un poquito más: mi interés por conocer de donde venía mi SOP y mi iniciación en el yoga, que me enseñó y me enseña cada día cómo nuestro estado natural es estar en perfecta armonía y que cada célula que nos compone está relacionada con el resto de nuestro cuerpo.

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