CALDO DE HUESOS RESUCITADOR

¿Qué es lo primero que os ofrecen cuando os encontráis mal? Caldo caliente. Es automático, cuando dices que crees que estás incubando algo o que tienes un dolor de barriga curioso, lo primero que nuestros familiares cercanos nos preparan es un tazón de un buen caldo reconfortante.

Ya nuestras (bis)abuelas sabían lo que se hacían cuando cogían los huesos y los aprovechaban para ponerlos a hervir en una buena olla al fuego durante horas y horas, hasta que toda la casa desprendía un olor sublime.

El caldo ha sido durante siglos el alimento por excelencia en la mayoría de las familias ¿por qué? Fácil. Su elaboración no tenía ningún misterio y era lo más barato en épocas de escasez. A nosotras nos han tocado los años de bonanza y nos estamos perdiendo un sin fin de buenas costumbres.

Siempre que le cuento a algún amigo/familiar mi gran amor por el caldo de huesos me mira con cara extraña. Supongo que cada vez más, me imaginan en taparrabos y corriendo detrás de la próxima vaca que me voy a comer.

Pero no lo puedo remediar, cada vez que leo sobre algo que puede mejorar la salud de la gente que me rodea, comienzo como loca a divulgar lo nuevo aprendido a ver si se unen a la tribu.

El caldo de huesos es un alimento muy sencillo de hacer y muy, muy barato. Nada que ver con los caldos envasados que te venden en el súper. Si tienes un carnicero de confianza lo más seguro es que te regale los huesos y ni siquiera tengas que pagarlos. Si los buscas en supermercados apenas te costarán unos céntimos. Para que veas que no todos los superalimentos son caros… Además puedes usarlo para salsas, guisos, arroces, o incluso para enriquecer potitos de niños.

Su altísimo aporte en minerales como el calcio, el magnesio o el potasio, lo convierte en un suplemento perfecto. A veces me encuentro con gente que me acusa de loca por no tomar lácteos:

– ¿De donde sacas el calcio? ¡Vas a tener artritis cuando seas mayor!

Para toda esa gente que aún dude, les comento que el calcio puede sacarse de mil sitios aparte de los lácteos: 50 gramos de vegetales de hoja verde, un puñado de almendras o un vaso de caldo de huesos tienen más calcio que un vaso de leche desnatada o que dos yogures ultra pasteurizados desnatados bífidus y enriquecidos… No me lo invento yo, es la naturaleza de los alimentos.

Sobre el magnesio y la importancia que tiene sobre nuestras hormonas ya hice un post (aquí). Un altísimo porcentaje de nuestra sociedad tiene carencias de magnesio pese a ser un mineral que encontramos fácilmente en pescado azul o frutos secos, así que no está de más introducir alguna fuente extra que nos asegure su ingesta en proporciones adecuadas.

Aparte de estos minerales, es una forma fabulosa de tomar glucosamina sin tener que gastarte más dinero del necesario. La glucosamina está presente de forma natural en el cartílago articular de los mamíferos. Se usa en la elaboración de suplementos para tratar enfermedades como la artritis, pero no siempre tiene un origen natural que asegure la correcta asimilación por el organismo. Así que si quieres tener un perfecto estado tus articulaciones, aquí tienes un motivo más para hacerte caldo de huesos.

Tiene también el (grandísimo) beneficio de ayudar a la regeneración del intestino. Es muy aconsejable en casos de enfermedad de Crohn u otros problemas digestivos que presenten síntomas de un intestino deteriorado.

En el caso de las que como yo, habéis tomado la píldora anticonceptiva durante mucho tiempo, o tengáis alguna intolerancia alimenticia, es una muy buena idea que lo incorporéis a vuestra despensa de alimentos indispensables.

Y por supuesto, como el mejor sérum embellecedor. Y no, ¡no es para que te lo untes en la cara antes de irte a dormir! Si no más bien por las propiedades que tiene de mantener en perfecto estado de lozanía tu piel, tu pelo y tus uñas gracias al colágeno que contiene.

El colágeno se encuentra en los ligamentos, huesos, cartílagos y piel, entre otros tejidos conectivos. Consumir colágeno tiene gran cantidad de beneficios para nuestro organismo:

  • Fortalece los huesos y ayuda a disminuir los procesos inflamatorios que provocan dolor en casos de artritis reumatoide, osteoartritis y gota.
  • Ayuda a reparar el tejido cartilaginoso dañado.
  • Es capaz de mejorar la piel, aportándole firmeza y brillo y fortalece el pelo y las uñas.
  • Ayuda a la cicatrización de heridas.

Consumir suplementos de colágeno se ha puesto bastante de moda en estos últimos años, sobre todo en el ámbito del deporte debido a sus grandes beneficios a nivel articular. Así que otro bote que te ahorras si te animas a hacer el caldo… Si es que, ¡son todo ventajas!

Por si te animas voy a dejarte la receta, así ves lo fácil que es tener una piel bonita y un intestino sano.

Nota: Yo el caldo lo hago con olla de cocción lenta debido a la comodidad de tenerla encendida durante 24 horas y el bajísimo coste que supone. Aún así, si no tienes esta maravillosa olla (¡¡estás tardando!!) puedes hacerlo en olla convencional en la vitro/fuego durante unas 3 horas a fuego muy lento o en olla exprés durante 1 hora. Evidentemente el resultado no es el mismo, ya que los huesos necesitan mucho tiempo para poder hacer un caldo con tantas propiedades, pero menos es nada y siempre será mejor que un caldo de bote.

 ¿QUÉ NECESITAS?

  • 1 kg de huesos (huesos de ternera, hueso de jamón ibérico, rabo, carcasas de pollo, manitas de cerdo para un extra de gelatinización… Lo que tu carnicero te regale o lo que mejor puedas conseguir).
  • 3 cucharadas de vinagre de manzana para una mejor extracción de minerales
  • Verduras al gusto (zanahoria, puerro, cebolla, nabo, ajo, restos de patata, tallos de apio… ¡Lo que se te ocurra!)
  • Sal marina
  • Agua

¿CÓMO SE HACE?

  1. En primer lugar y para un mejor sabor del caldo yo paso por la plancha los huesos durante 35-40 minutos hasta que cojan color. También pueden hacerse al horno a 220º unos 30 minutos. Otra opción es usar huesos de un pollo ya cocinado o unas chuletas que os hayáis comido.
  2. Una vez cocinados colocamos en la olla los huesos, el vinagre, las verduras (puedes colocarlas al final si lo prefieres) y la sal marina.
  3. Agregamos agua fría hasta casi el filo de la olla (si lo hacéis en crockpot) o hasta la medida indicada por el fabricante si lo hacéis en olla exprés.
  4. Poner la crockpot en low y programar para 24 horas (o 36, 48… Las horas que queráis).
  5. Una vez pasado el tiempo de cocción, apagar la olla, filtrar el caldo y esperar a que se enfríe para meterlo en la nevera.
  6. Lo ideal es que esté toda la noche en la nevera para dos cosas: que sea más fácil retirar la capa de grasa que se formará encima y que el caldo gelatinice.
  7. Una vez gelatinizado (si no gelatiniza no pasa nada, seguirá teniendo beneficios, pero para la próxima usa mas huesos) puedes dividir en botes independientes y congelarlo para sacarlo cuando te vaya haciendo falta.
  8. Disfrutar de los mil nutrientes que te ofrece este caldo resucitador.

Evidentemente mi consejo es que uses los huesos de la mejor calidad que puedas, pero tampoco te vuelvas loca si no puedes conseguir huesos de pasto. Es mucho mejor que consumas caldo de cualquier tipo de hueso, a que no lo consumas… ¡No dejes que lo perfecto sea enemigo de lo bueno!

Ya me contarás si te animas a probar, pero creo que te gustarán los efectos que tendrá sobre tu salud y ¡sobre tu piel!

 

Sed felices y comed caldo,

María

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4 comentarios

  1. Mucho más que una receta. Me encanta todo tan bien explicado… maria lo mas importante de todo es que haces recapacitar. Conmigo en este post ya has cumplido tu cometido de divulgacion!

    1. Ay Inma! Mil gracias por todos tus comentarios! No soy ninguna experta en nada, pero lo poquito que vaya aprendiendo me encanta compartirlo. Un beso

  2. Quiero hacerlo pero no tengo olla lenta, podías decirme el tiempo en olla exprés o cazuela normal. Muchas gracias y sigue así divulgando una alimentación natural sin pratocinios.

    1. Hola Noemi, en olla exprés podría estar 50 minutos o una hora, dependiendo de la olla. En una olla convencional necesitaría demasiado tiempo y sinceramente no te lo aconsejo. Gracias por tu comentario ¡Un saludo!

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