BOWL CON BASE DE ESPINACAS Y MANZANA

A menudo me preguntan si no echo de menos las tostadas del desayuno. Muy a menudo, de hecho. Cada vez que conozco a alguien nuevo y cogemos la confianza suficiente como para hablar de alimentación, surge la misma pregunta: “Entonces tú, ¿qué narices desayunas?”

El mejor momento es cuando hago la lista de todo lo que puedo llegar a desayunar en un día. En este caso suele haber dos reacciones básicas: la primera es no creerse que tan temprano, mi cuerpo sea capaz de pedir esa cantidad de comida y la segunda es comentar con tono algo alterado que para desayunar eso se necesita demasiado tiempo.

Yo, por suerte, hace bastante tiempo que aprendí a priorizar, no solo con la alimentación. Aprendí a gestionar mi tiempo, asegurándome de que aquello que lo ocupase me ayudara a mantener mi cuerpo y mi mente en su mejor estado, y que por supuesto contribuyese a hacerme lo más feliz posible.

La gente no quiere gastar tiempo en cocinar. Viven estresados y con prisas, a duras penas les da tiempo de hacer caca tranquilamente, ¿cómo iban a perder tiempo en preparar comida teniéndola preparada en el súper? En fin, el hecho de que la gente no relacione que lo que come está directamente ligado a su estado de salud nos está llevando directos a una extinción bien merecida.

Si no gasto mi tiempo en cuidarme y enriquecerme a mi misma, que alguien me diga en que gastarlo… A veces se nos olvida que no existe absolutamente NADA si no hay salud, y que ese “desayuno mediterráneo” que te han vendido de tostada con fiambre 0%, zumo de naranja y cafelito con leche es una auténtica paparruchada que dista mucho de ser un buen desayuno.

Cuando abres la mente un poquito más allá de tus límites y descubres la cantidad de recursos que tienes al alcance de tu mano para mantener una buena salud sin necesidad de tragarte lo que te venden los anuncios, todo cambia.

Te aseguro que si hace unos años alguien me hubiera dicho que uno de mis desayunos favoritos iba a incluir espinacas crudas, me hubiera reído a carcajada limpia ¡qué importante es evolucionar y probar cosas nuevas! Ahora me chifla empezar el día comiéndome un bowl como el que te enseño hoy, lleno de vitaminas, minerales, antioxidantes y un sabor delicioso.

La base lleva espinacas, manzana y semillas de chía, y es una mezcla perfecta para mantenerte saciada un montón de horas gracias a la fibra que contienen la manzana y la espinaca y al poder saciante que ejerce la chía en tu estómago. Puedes usar las frutas y semillas que quieras para completar el bowl, aquí te dejo yo una de mis opciones favoritas ¡que lo disfrutes! 😉

Bowl con base de espinacas y manzana
Escribir un comentario
Imprimir
Ingredientes
  1. Para la base
  2. - Unas hojas de espinacas frescas
  3. - ½ manzana sin piel
  4. - 1 cucharada sopera de semillas de chía
  5. Toppings
  6. - 1 pera
  7. - ½ plátano
  8. - 1 granada
  9. - 1-2 cucharadas de aceite de coco
  10. - Avellanas tostadas
  11. - Gomasio
  12. - Semillas de cáñamo
  13. - Pipas de calabaza
  14. - Tahín o cualquier manteca de frutos secos (que sean fruto seco 100%, sin aditivos)
  15. - Polen de abejas
Instrucciones
  1. 1. Prepara la base la noche anterior para que la chía remoje el tiempo necesario. Para ello bate las espinacas lavadas y la manzana con una batidora de mano. Añade un pelín de agua para facilitar la tarea.
  2. 2. Una vez batido agrega las semillas de chía, mezcla bien con una cuchara y reserva en la nevera unas horas, en mi caso, hasta la mañana siguiente.
  3. 3. Pasadas las horas, saco el bowl de la nevera y le añado los toppings escogidos en la cantidad que más me apetezca ese día. Normalmente todos van en crudo menos la pera, que me gusta pasarla por la plancha con un poco de aceite de coco hasta que coge un tono dorado, el sabor es brutal.
  4. 4. ¡A comer y disfrutar!
Maria Lunas http://marialunas.es/

También puede interesarte...

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *